A raíz de uno de los últimos artículos leídos en Desencadenado y originado en Loogic, desperté mi ánimo de advertir de nuevo a los nuevos emprendedores de una forma muy concreta: cuidado con lo que ves o escuchas en anuncios o mensajes previamente pensados. Aunque las personas con mentalidad emprendedora y las que emprenden, y los cambios e ideas que produzcan las mismas pueden ser parte de conseguir mejoras, no se debe entender como responsabilidad ni mucho menos distribuir responsabilidades sin asumir un compromiso real. La imágen de abajo acompañará a la reflexión de todo mi artículo. Mirarla, observarla cuántas veces haga falta. Me gustaría aclarar que con este artículo no se busca buscar culpables ni nada parecido, aunque si seré lo más crítico posible. Sobre la culpabilidad pienso que todos los emprendedores son conscientes o deberían de serlo que ellos mismos son los únicos responsables del éxito o fracaso de sus emprendimientos, ni su mercado, ni la administración, ni el gobierno, ni nada, sino ellos mismos. Aunque si hay cosas externas al emprendedor que como todo se pueden mejorar me estoy refiriendo mucho a los gobiernos y la banca. Reconozco que sólo no puedo, desde ya invito a aquellos lectores que quieran a que me ayuden, aportando sus comentarios a ver si entre todos somos capaces de convencer a los demás para mejorar la experiencia de emprender los cambios necesarios juntos.
Realmente el título del artículo es crítico y es un tren que si es tomado se dirije a túneles oscuros. Para los emprendedores no existe la palabra obligación, no se si me equivoco, tanto para bién como para mal, las obligaciones no gustan ni a jóvenes ni adultos, otra cosa es la disciplina y algo de orden, habilidades que son importantísimas, pero la obligación no está bien vista como para que encima te acompañe durante un largo viaje. Con esto quiero decir que emprender no se puede convertir en una obligación. Y menos en un conjunto de obligaciones. Este viaje algunos nos lo planteamos para toda la vida, de echo siempre hemos gozado de esta forma de vida, las circunstancias y las decisiones son algunas de las que marcan el camino.
Volviendo con el tren que paró en este blog, reutilizando el símil del tren, lo que si resulta muy bueno es estar siempre en contacto y estar bien informado:
Informado del horario del tren, cuánto cuesta el billete, si pides prestado para el billete devolverlo cuanto antes, qué paradas tiene, quién sube, quién baja, qué pasa si el tren desacarrila, saber en que momento tienes que bajar y hacer una pausa en el camino, saber cuando volver a subir, hacer previamente una buena maleta y lo más importante que es lo que se queda y curiosamente ayuda a crecer: hacer muchos amigos en el viaje.
Emprender es un como un juego de aventura gráfica en primera persona dónde en el día a día está lo mejor, tu decides cada cosa que haces, no te pierdas esa parte. Paso a republicar la imágen que expuso Javier en su blog y que es esta:

Realmente nose cómo ni quién hace estos anuncios pero una cosa está clara, España no soporta el fallo, el fracaso, parece como si el objetivo fuera crear empresas y más empresas, hasta que nos salgan por las orejas. Dando un porcentaje excesivamente mayor de impulso a la creación de empresas que a la sostenibilidad de las mismas. Debe tener algún sentido, yo no logro descifrarlo. Lo único que pasa por mi cabeza es control del emprendimiento. Realmente este es uno de los modelos principales de innovación en España, que crezcan y mueran empresas en el menor tiempo posible. Eso sí pagando peaje. Y esto claramente no funciona. Voy hacer un simil de pequeño mis padres me llevaban a una piscina (Santa Eugenia - Madrid). Los primeros días del curso y con 4 o 5 años nos tiraban a la piscina olímpica, si habeis leído bien a la olímpica, seguramente con flotadores en los brazos. Podeis imaginaros el panorama: una decena de niños llorando y los padres a los días protestando al profesor. Lo mismo sucede con los emprendimientos en España que te incitan a tirarte a la piscina, eso sí encima sin profesor o tutor que siga tus emprendimientos. Aquí introduzco algo que ya comenté en varios foros, eventos y sugerencias a la administración, en vez de tanto ladrillo, infraestructuras, viveros con muchos trámites y pocas plazas. ¿Por qué no crear un grupo de asesores de apoyo a emprendedores? Pero que no solamente se mantenga a la espera de que lleguen los emprendedores y pidamos citas sino que tutoricen proyectos, nos hagan visitas y se mantenga un contacto frecuente.
El pasado día de emprendedor en Asturias, comenté lo mismo durante mi conferencia: No se puede obligar a emprender, y menos para salir de una crisis (esto va para quien ya sabeis, para los responsables de carteles y anuncios de tv dónde se anima a emprender). Tampoco es bueno obligarse a uno mismo a emprender. A veces hay personas que me comentan: No tengo trabajo, mi respuesta casi siempre es que el trabajo se lo puede inventar uno mismo. Bien esto es autoempleo pero de un autoempleo si puede surgir después un emprendimiento. Digamos que no es lo más conveniente decirle o través de publicidad a la gente ¿te has quedado en el paro? Pues emprende o crea una empresa, porque se puede conseguir el efecto contrario. Es más la publicidad no creo que mejore los índices de emprendimientos. Hacen falta hacer, no decir y hacer significa estar al lado del emprendedor, seguirle, apoyarle. Afinando y entrando en la reflexión de Desencadenado y Loogic quería decir que el autoempleo es más bien por necesidad y el emprender es de mentalidad. Y nada de comodidad.
Añado aquí una frase recogida del artículo Plan E de Angel María y que me viene al pelo: - En lugar de estimular (Del lat. stimulāre 1. tr. Aguijonear, picar, punzar. 2. tr. Incitar, excitar con viveza a la ejecución de algo. U. t. c. prnl. RAE) no sería mejor promover ( De lat. promovēre 1. tr. Iniciar o impulsar una cosa o un proceso, procurando su logro. 2. tr. Levantar o elevar a alguien a una dignidad o empleo superior al que tenía. 3. tr. Tomar la iniciativa para la realización o el logro de algo. RAE)
Hablando de nuevo sobre obligaciones, así como no se puede obligar a emprender, tampoco se puede obligar o forzar a tener ideas. Además en la mayoría de las empresas, sus ideas clave, han sido fruto de la casualidad y de un enorme posterior esfuerzo. Lo que importan entonces es el ambiente, el entorno y las personas.
Ahora pasando a otro tema algo relacionado con los orígenes de estas incitaciones o más bien traspaso de obligaciones con origen un anuncio o mensaje:
De instituciones o la administración. Y es que en estos tiempos que corren las ideas están por todas partes. Tienes una idea, pues parece que ya tienes un negocio. No es así de simple, simple es crear la empresa S.L., simple es ir a eventos, simple es hacer las tarjetas de visita, incluso aunque parezca mentira simple es tener ideas, otra cosa es ponerlas en marcha y sostenerlas. Lo que no es muy conveniente es lanzar mensajes o anuncios que tienen un coste importante y luego solamente hablar, no actuar. Me pregunto si con esos recursos y esos espacios publicitarios poner algún método de promocionar sectores o incluso proyectos concretos. Creo que el efecto sería más de sentir una involucración real con las empresas y emprendedores, causando así una mayor participación y colaboración económica-social conjunta. Por otro lado el emprendedor son del tipo de personas que más sabe de las crisis, sencillamente porque siempre vive sobre ellas, la incertidumbre es parte de su vida es más yo diría que hasta llegan hacerse amigos. Siempre ha sido dificil encontrar financiación, llegar al punto de equilibrio entre ingresos y gastos, dificil empezar desde 0 con un negocio nuevo o conseguir clientes y conservarlos. De ahí que los emprendedores sean expertos en crisis. Es importante por esto que la administración haga un esfuerzo en escuchar, conocer real y profundamente a su cliente: El emprendedor. Y mejorar en conjunto con ellos.
La banca. Otro ejemplo del modelo: Montar tu empresa y se tu propio jefe, es cuando ves eso de trae tu idea al último concurso o premio de emprendedores, ponla a prueba, gana un premio y ya tienes la empresa montada. Independientemente que esto pueda ser una buena semilla, que no lo dudo, pero no mucho más que una pequeña semilla para el emprendedor, hay que estar atentos pues la cosa puede irse por otros lados y convertir el emprendimiento en un ganador de premios profesional y no recibir el verdadero premio, tener clientes que te sostengan y hagan crecer en un futuro. Bueno pienso que detrás de todo esto de los premios si que hay premios realmente, pues que de un evento de este tipo puede que consigas un cliente o simplemente se aprenda hacer presentaciones en público que ya es un regalo. Peculiar también la banca ultimamente la forma en que conceden préstamos a emprendedores o como buscan métodos nuevos para seleccionar a sus clientes. Corregirme si me equivoco pero no será que ahora en vez de prestar a 10 personas, quieren prestar a 1 persona y con estos métodos, premios, préstamos participativos seleccionar muy bien a quién prestarán el dinero además del bombo publicitario que genera hacerlo así. Otra cosa es que el emprendedor, y esto si es bueno de cara al emprendedor, necesite realmente el dinero y consiguiendo así préstamos blandos o participativos pueda ahorrarse un buen tiempo buscando financiación visitando bancos dónde no están por la labor de entender ni de escuchar mucho sobre planes de negocios. No es una crítica al 100%, quizás con los prestamos participativos se vaya un poco evolucionando pero hay que saber bien sus ventajas y desventajas, que también las tiene, la más importante que la financiación hace falta durante toda la vida del proyecto y no en un momento determinado. No siempre se puede tirar de financiación externa, hay que aprender a vender para autofinanciarse.
Los premios. Lo que quiero decir es que ganar un premio no garantiza el éxito empresarial, de echo hasta me atrevería a decir que la fama mata a los proyectos, tanto internamente como externamente. De cara al interior he visto algunas empresas deteriorarse el equipo simplemente por esto mismo, premios que aparte de aumentar el ego de la idea y de sus miembros, descomponen los objetivos iniciales, aparecen intereses enfrentados, convirtiéndose los premios en caldo de cultivo de reconocimientos y méritos individuales. Por el lado externo ser muy popular más por la idea que por el producto o el servicio tampoco es bueno. Las ideas hay que transformarlas, darles forma para que la voz corra entre personas y en esto se tarda un tiempo. Los premios o la fama pueden hacer crecer la percepción o expectativas de tus clientes cuando realmente lo que tienes capacidad real de ofrecer es mucho más básico, y esto si es un problema: que te vean muy muy grande, siendo realmente muy pequeño.
Las subvenciones. Otra maravillosa herramienta para incitar, más bien excitar, nuevos emprendimientos o proyectos. Verdad que entra directamente por los ojos, eso de a fondo perdido, que te lo dan y tu te olvidas, pero detrás hay un entramado de dificultades. La primera es el conseguirlas y después el saber utilizarlas. Me explico, te dan una buena subvención de 100.000 euros por ejemplo y te dicen nos tienes que justificar que te lo has gastado o invertido. Ahora son cada vez más certeros y te dicen que tienes que contratar a un número de personas. El problema está en sobredimensionar el asunto, tanto que al final se reparte mal la subvención y normalmente no son entre tus necesidades reales, es decir, que nadie te enseñó a usarlas y mucho peor te obligan a usarlas de una sola manera, contratando más personal, sin apenas clientes pero venga más miembros al barco. Las subvenciones, a mi parecer, más que estar mal distribuidas, están mal enseñadas. Es decir, primero tienes que enseñar a usar una herramienta a las personas antes de dársela porque sino se usará de manera errónea y de nuevo vendrá un fracaso. Mucho peor si te obligan a usarlas sólo de una forma. A todo esto nunca he recibido una subvención, presenté a 2 creo recordar pero me dije 2 y no más, se dedica mucho tiempo tanto que tienes que descuidar el resto de cosas y de nuevo vuelve el desequilibrio, también porque pienso que las subvenciones son como muletas, si uno no aprende a andar sin ellas llega un momento que cuando no las tienes te caes, del otro modo sin ellas aprendes a andar como puedas y no te pierdes nada en el camino. Esto no significa que algún día cambie mi valoración, tenga alguna posibilidad de conseguirlas, conocimientos para usarlas de forma eficiente y encuentre un significado usarlas en algún proyecto.
¿Cómo mejorar? Primero una actitud colaborativa para el cambio.
Después, algunas pueden ser, -aquí animo a los lectores del blog a participar- que el gobierno o la administración vea el fracaso como un aprendizaje y dinamizar ese aprendizaje. Facilitar asesores personales que realicen seguimientos y búsqueda activa de proyectos. Para los bancos una mayor capacidad de visión y cambio de métodos: las 3 nóminas o los resultados del ejercicio anterior son del pasado. Y para las subvenciones, formación previa para aprender a utilizarlas y apertura de nuevos usos y destino de las mismas.
Con ánimo y esperanza de que algún día pueda titular otro artículo: Un tren llamado motivación, participación, colaboración, y sin ningún interés en culpar a nadie -aunque sea duro y muy crítico con mis palabras a veces- sino más bien de cooperar y colaborar, quiero dejar un mensaje para los creadores-promotores de los mensajes y anuncios hacia los emprendedores, además de un sitio para publicarlo, internet, yo también tengo ahora un mensaje para vosotros:
Nadie me ha llamado, nadie me ha echo un seguimiento del proyecto, nadie me ha pedido una cita para valorar mi proyecto, nadie me ha ofrecido una colaboración/intercambio de know-how sobre crear espacios y redes de personas que hacen a diario de forma colaborativa, y nadie me ha ofrecido una subvención para un proyecto privado, si, pero con un interés económico-social: promover la cultura emprendedora, la sostenibilidad de empresas y mejorar la calidad de vida personal-laboral de las personas.
Si, le di la vuelta y es que el modelo frontón, es decir, ese modelo que los emprendedores vamos siempre a pedir ayuda y siempre recibimos otra vez la pelota, nada competitivo ni productivo, debería cambiar a modelo padel… o incluso más sencillo y rápido modelo ping-pong.
Actualización: Me avisan de que Jesús Encinar también se encontró el anuncio y tiró una foto. No os perdais el título de la foto ni los comentarios.