Lo que pasaba en Garage30 enSeptiembre, 2011

Sobre el Miedo. Resumen y compendio de nuestras últimas entradas.

por carlos mirete y guardado en: Coworking, 2 Septiembre 2011

Venimos hablando y debatiendo en los últimos post y en Twitter sobre varios temas (ecuación, motivación ante las dificultades, el futuro…) que, de algún modo, pueden resumirse en cómo multitud de factores se alinean en contra del alcance de nuestros deseos y la consecución de nuestros proyectos.

Hemos hablado sobre estos factores en sus formas de política y contexto educativo, sobre  el entendimiento del mundo en el que nos movemos, sobre el refuerzo ante el éxito y el fracaso… En definitiva, nuestra tesis sobre todas estas cuestiones comprende -entre muchos otros- estos principios:

- todos encerramos potencialidad suficiente para llevar a cabo cualquier empresa que deseemos

- esa potencialidad se alcanzará en mayor o menor grado en función de multitud de factores exógenos e endógenos.

- de la combinación de ambos tipos de factores surge nuestro entendimiento del mundo, de los demás y de nosotros mismos.

- es ese entendimiento o experiencia propia el que determina en buena medida el neto de potencialidad alcanzada o desarrollo de capacidades y aptitudes logrado.

En definitiva, venimos a decir que los condicionantes externos que juegan en contra del alcance de nuestros deseos, si bien no pueden ser todos ellos controlados, sí operan con mayor o menor virulencia en función de nuestro afrontamiento de la propia realidad. Vamos, que está en nuestra mano, y es del todo posible, vencer esas dificultades.

Y vencer esas dificultades significa, en una buena medida, vencer el miedo. El miedo, en todas sus formas y manifestaciones, es el obstáculo mayor que condiciona a todos los restantes obstáculos que -prevemos- encontraremos en nuestra acción. El miedo, es anticipación y elucubración. Es su gestión lo que nos hará llegar más cerca o lejos en el sendero que deseamos recorrer.

Sentir miedo es inevitable. De hecho, puede ser una buena muestra de que nos encontramos en perfecta salud y equilibrio emocional. Nadie no siente miedo, salvo que exista algún grave trastorno psicológico.

Si todo lo que imposibilita que el individuo desarrolle y alcance su potencial es violencia, somos nosotros mismos los primeros que la ejercemos. Lo que sería una forma de autoagresión.

Vencer y afrontar los miedos, no es fácil. En hacer lo contrario, como decían Adorno y Horkheimer se encuentra la Génesis de la Estupidez.

La estupidez es una cicatriz. Una atrofia del espíritu análoga a la atrofia muscular. El miedo que en el mundo animal despertaban los obstáculos del entorno propiciaba la atrofia muscular cuando el animal se replegaba y esperaba que el obstáculo desapareciese por sí solo. Los que no esperaron, vencieron sus miedos y buscaron alternativas o vencieron esos obstáculos son los que hoy sobreviven en la secuencia genética de las especies actuales. La analogía resulta obvia.

Sobre ello, recomendamos leer las publicaciones y ver los vídeos de Mario Alonso Puig. Lo que dice Mario Alonso nos gusta mucho. Explica cómo entiende él que se confabulan el miedo y la comprensión que sobre nosotros mismos tenemos en contra de la satisfacción de nuestros anhelos y nuestra felicidad.

Decían en una película que en este mundo todos somos víctimas. Lo comparto con matices. Pero, tenemos una responsabilidad con nosotros mismos para actuar al respecto. Tenemos esa responsabilidad también porque esos logros que vemos lejos cuando nos sentimos víctimas, están en realidad bien cerca y al alcance.

La educación, la interpretación colectiva -y conocida o compartida por todos- del contenido del éxito y el fracaso, etc., no están del todo bajo nuestro control. Lo que hacemos en ese contexto que nos es dado sí. Esa es una de las claves sobre cómo articular nuestra vida.

Nota Final:

El texto del ensayo Dialéctica de la Ilustración de Theodor Adorno y Max Horkheimer se puede encontrar en Scribd. El excurso La Génesis de la Estupidez se encuentra en las dos últimas páginas del libro. Aún recomendando la lectura completa de esta obra, opinamos que los que no conozcáis o hayáis tenido oportunidad de leer el excurso concurrís en un serio delito de no resolverlo cuanto antes. Bromas aparte, es muy breve y tremendamente clarificador e inspirador. Merece la pena dedicar 5 minutos a leerlo.