Emprendedores

Idea, ejecución… y financiación en el sector Social

por carlos mirete y guardado en: Emprendedores, social, 15 Marzo 2011

Hace poco me presentaba como colaborador en el blog, soy Carlos Mirete y para que me vayáis conociendo, mi sector: en el que trabajo y en el que estoy emprendiendo es el mundo social. Llevo varios años dedicado a la intervención social en colectivos desfavorecidos, en riesgo de exclusión o en necesidad de atención. Concretamente, mis conocimientos y acción se han centrado en el mundo de la gerontología, lo que incluye principalmente a las personas mayores, pero que toca con detalle también la discapacidad y la dependencia. Lógicamente, me he especializado, entre otras cosas, en los usos en que las nuevas tecnologías pueden suponer un impulso a la atención y mejora de las condiciones de vida, el disfrute de derechos y la integración social de estos colectivos. Tras ello, y de forma paralela, me encuentro desenvolviéndome en el uso de herramientas tecnológicas y gestión de contenidos sociales, interactuando con los implicados en el sector social y en el sector tecnológico y de Internet. Todo ello con el objetivo de aportar valor de manera eficiente al mundo que me rodea.

Entre el valor de las ideas y de las ejecuciones sobre el que venimos hablando, hemos terminado de desarrollar un equipo de técnicos y quien os habla un proyecto que, creemos, significa un gran aporte y valor social.

En ello, hemos desarrollado un proyecto de atención innovador, de un alto ratio de efectividad y, creemos, de enorme valor dirigido a los cuidadores familiares de personas con dependencia. Los cuidadores son un colectivo que contempla una especial necesidad de atención por dos motivos: por las dificultades diarias y el enorme riesgo de exclusión al que se exponen y, por otro lado, por la invisibilidad social que atesoran, no existiendo apenas literatura y conocimientos sobre ellos que redunden en servicios, proyectos, programas y políticas de atención.

Ahí es donde entramos el equipo de técnicos y consultores sociales que hemos puesto nuestras cabezas a pensar y, como digo, hemos desarrollado una iniciativa de intervención que, lógicamente, requiere de un acompañamiento financiero.

Los proyectos sociales, dirigidos a generar impactos en personas y colectivos en dificultad, exclusión o vulnerabilidad difieren de las iniciativas lucrativas en muchos aspectos, pero contemplan del mismo modo ítems comunes.

Así, nos encontramos buscando financiación para el proyecto por medio de demostrar la rentabilidad -en términos sociales- que éste traerá consigo. Esto no es cuestión baladí, puesto que poder proyectar el impacto de una intervención en la vida cotidiana de sus futuros beneficiarios  y reducirlo a valores objetivos y cuantitativos que permitan al financiador sopesar su apuesta por el proyecto exige un ejercicio de reflexión agudo.

Y, sin embargo, el valor del proyecto y sus más que previsibles beneficios no garantizan que éste capte la atención y el interés del financiador. Igual que sucede cuando hablamos de iniciativas empresariales.

Y es que, efectivamente, debemos vender un producto. Y es en la presentación de éste donde, además de mostrar el valor que aporta el proyecto, debemos implementar estrategias de venta y comunicación que no difieren en ningún término de las que deben aplicarse en cualquier contexto o escenario de venta y de propuesta. Seguramente muchos de los que nos leéis habréis pasado por ello.

De este modo estamos en ello ahora: preparar la estrategia de venta que nos posibilite generar el impacto deseado en los cinco minutos que nos va a dedicar el posible financiador.

Es en este aspecto, donde hemos identificado que más carencias mostramos los implicados en la formulación del proyecto. Nuestras capacidades y conocimientos técnicos no se corresponden con habilidades y destrezas comerciales proporcionales. Por ello, nos hallamos inmersos en un proceso de consulta de fuentes, debates en el grupo y desarrollo de un guión de venta que posibilite lo siguiente: que alguna carencia en algún elemento del proceso que comprende desde el surgimiento de una idea hasta su puesta en marcha gracias a la financiación conseguida no de al traste con la globalidad de una iniciativa que, entendemos, posee un gran valor. Llanamente: nos encontramos reforzando ese aspecto que genera descompensaciones en el citado proceso de implementación de nuestra idea. Aprendiendo a vender, vaya.

Estas son algunas de las ideas que hemos encontrado buscando por Internet y que nos están ayudando en el proceso de establecer la estrategia y actitud comercial in situ, en el momento de vender la idea a un cliente concreto. No es información concluyente, pero sí nos está aportando ideas y estrategias a la hora de realizar la presentación del producto.

Esperamos que resulten de utilidad a nuestros lectores para hacer una primera toma de contacto sobre esta cuestión cuando tengan la necesidad de mostrar in situ su proyecto a clientes o financiadores:

Cómo vender una idea de forma impactante en Maestros del Web

Casi más importante que la propia idea o diseño es saber proponerla correctamente al cliente. en Desarrollo Web

Tips on how to pitch en Slideshare

The art of the pitching en Slideshare

How to pitch an idea en Scott Berkun

Bajo estas y otras premisas, adaptaremos la estrategia y la presentación a cada financiador habiendo identificado antes características propias de él. Para el caso que ocupa a nuestro proyecto: interés mostrado en el colectivo, ajuste de este proyecto a sus líneas de acción estratégicas, posibilidades financieras, incidencia del problema y presencia del colectivo en su campo de acción desde una aproximación demográfica, etc.

De hecho, y yendo aún más allá, el contenido del proyecto se puede compartimentar en módulos que se ajusten a las características o intenciones del financiador de forma que se implemente parte o partes del proyecto manteniendo un alto ratio de coste/eficiencia.

Y en ello estamos, debatiendo y consultando sobre estrategias de venta. A los que leéis esto, espero que esta experiencia que cuento os sirva. La emprendeduría social tiene sus reglas propias pero también muchos segmentos coincidentes con los restantes tipos de emprendeduría. Si tenéis algo que aportar de acuerdo a vuestra propia experiencia, por favor, no dejéis de comentar.

El valor de las ideas

por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, networking, 17 Febrero 2011

Las posibilidades que ofrece la web y, especialmente, la articulación de ésta bajo los principios del 2.0, impensables hace no mucho tiempo, están generando profundos cambios en múltiples aspectos de la organización social.

La conexión entre distintas personas, ubicadas en todas partes del mundo, que presentan intereses comunes e ímpetus emprendedores es posible gracias a la web 2.0 y a su articulación y plasmación de espacios virtuales dirigidos a la promoción del cambio social.

El crowdthinking, entre otras muchas nuevas formas de hacer que cuentan con el prefijo Crowd, no supone sólo un avance con respecto a las limitaciones que para el intercambio de ideas existían antes de la popularización de Internet. Por contra, presenta una realidad en la que las posibilidades de cambios en nuestro entorno como consecuencia de aglutinar mentes y conocimientos dedicados a ello crece exponencialmente.

Si hablamos del valor de las ejecuciones la semana pasado, hoy nos preguntamos por el valor de esa entrada y de sus contenidos. Si, a partir de una buena idea que nos surge en la cabeza, disponemos de la posibilidad de mostrarla y explicarla, de someterla a debate y a aporte colectivo, de contrastarla frente a problemas y realidades que se dan en cualquier lugar del mundo y que experimentan distintas personas de muy distinta condición, las posibilidades de que de una idea surja una contrastable oportunidad de cambio son enormes.

Quizás el crowdthinking sea una forma de actuar que será sustituida por formas de intercambios y de gestión del conocimiento mejores que el propio crowdthinking genere. Entretanto, resulta obvio y redundante que someter nuestras ideas a escrutinio y evaluación pública sólo puede mejorar dicha idea y sus formas de implementación.

El crowdthinking o perspectivas análogas es una de las formas más efectivas de generar cambios en nuestro entorno que presenten un valor manifiesto. Lo contrario, la gestión vital de una idea de manera individual significa restar en lo que a valor y a aprovechamiento pueda tener esa idea.

Lo segundo, no es una opción. Lo primero, es casi una obligación y, por suerte, hoy en día disponemos de multitud de recursos para llevarlo a cabo. Tenemos mucha suerte.

Hace un tiempo hablabámos en este blog sobre ideágoras naturales. Corría el año 2007 y, desde entonces, multitud de plataformas online han surgido y se han consolidado como centros -incluso zocos- de intercambio de ideas, cada una de estas plataformas, para distintos objetivos y bajo diferentes metodología.

Algunas ideágoras:

La nueva IdeasProject es un portal dirigido al intercambio de conocimiento e ideas mediante el hacer accesible el diálogo y el debate entre los usuarios. El valor de esta iniciativa sobre otras alternativas que existen, es precisamente en contar con un conjunto de líderes y expertos en tecnología (la tecnología es el foco temático de este portal) que son los que generan la literatura que provee la plataforma.

Innocentive es una de las más consolidadas y veteranas. Es un punto de encuentro entre empresas o entidades -y sus problemas o necesidades- y aquéllos que tengan la idea o las capacidades de atender tales necesidades o resolver tales problemas. Remuneración mediante.

Yet2 es una ideágora que concentra a vendedores y compradores de tecnologías, de forma que esas soluciones encuentran la forma de satisfacer su fin: la solución de problemas o atención de las necesidades de las partes que demandan soluciones.

Un clásico como Ideas4all no puede faltar en este -breve- listado. Es el principal portal en castellano para el intercambio de ideas y soluciones a problemas concretos. Es un buen portal como primera visita para conocer el funcionamiento del Global Thinking. Los diferentes roles que pueden adoptar los usuarios en la vida de una idea dentro del portal, son quizás el mayor valor de esta plataforma: pues posibilita la evaluación y perfilación de las ideas de una manera ágil.

El valor de las ejecuciones

por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 2 Febrero 2011

Desde hace unos meses vengo usando en mi smartphone una aplicación de captura de notas que, por su sencillez, se ajusta a mis necesidades mucho mejor que otras soluciones más populares y consolidadas.

Esta aplicación es, efectivamente, una buena idea. Siendo posterior en su surgimiento a otras alternativas -¿todos pensamos en Evernote?- altamente funcionales y consolidadas, mi nuevo gestor de notas ha encontrado un espacio de oportunidad en el mercado a base de aglutinar y haber desarrollado excelentemente ciertos elementos que la diferencian de otros gestores y, en el proceso, otorgando menor importancia a los elementos que, precisamente, hacen que destaquen el resto de aplicaciones de captura y gestión de notas.

Es como digo, una buena idea que ha sido bien implementada y llevada a la práctica. Y es esa buena idea la que me permite anotar y trabajar con la multitud de ideas que me vienen a la cabeza, casi siempre, sin haberlas llamado.

En ello estaba hoy: revisando, analizando y categorizando mis ideas de la última semana cuando me he preguntado: ¿Cuántas de ellas llegarán a plasmarse? ¿Son buenas? ¿Aún si son buenas ideas, pueden presentar soluciones reales ante problemas concretos que afecten a más personas que a mí mismo?

Estoy seguro de que una buena idea debe aglutinar una serie de características para serlo. Debe ser única, resolver problemas reales y concretos, proporcionar beneficios contrastables a quien aplique esa idea, debe ser realizable y materializable, debe proporcionar rentabilidad a largo plazo si queremos convertirla en negocio, debe significar en sí misma una ventaja y una diferencia competitiva con respecto a soluciones parecidas, debe presentarse o implementarse en el momento adecuado y por las personas apropiadas y así, podríamos hacer un listado tan largo que nos quitaría las ganas de tener más buenas ideas.

En esta reflexión andaba esta mañana: poniendo en orden mis ideas, gracias a una herramienta creada para ello que nace, asimismo, de una buena idea, me preguntaba sobre el valor de cada una de ellas y la capacidad real de ponerlas en marcha. Haciendo ello, he tenido un pensamiento que, seguramente, haya sido la mejor idea que he tenido en mucho tiempo:

Considerando la compleja anatomía de una buena idea y la multiplicidad de factores que concurren en su puesta en marcha y materialización, es la capacidad de dejar a un lado buenas y muy buenas ideas lo que determinará el éxito en la implementación de nuestra idea o conjunto de ellas.

Un buen gestor, un buen emprendedor debe saber sacrificar buenas ideas en favor de otras. Me temo que la intuición juega en ello un papel importante. ¿Qué buenas ideas es bueno descartar, aplazar, modificar…? ¿Es mejor implementar peores ideas que resultan más plausibles? ¿Bajo qué principios o criterios? ¿Con qué finalidad?

No hay respuestas claras a ello. Si las hubiese emprender sería una tarea sencilla y por la que todo el mundo optaría. Sí, sin embargo, existen ejemplos: mi gestor de ideas sacrifica funcionalidades útiles y exitosas en favor de una manera de funcionar que se ajusta a mis necesidades y resuelve mis problemas.

Acércate a tu público y dales una sorpresa

por raul andrés y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 28 Enero 2011

Este mismo viernes tropezaba con este video:

Quise compartir porque me hizo pensar y reflexionar sobre algunas cosas:

  1. Las sorpresas les encanta a los clientes, acercarse a los clientes es muy bueno. Que surja chispa siempre es importante.

  2. No hay formato, no importa tanto el formato sino el contenido y su dirección. Salirse del formato crea valor compartido, la inteligencia colectiva se pone en marcha.

  3. Hacer cosas diferentes siempre estará premiado.

  4. Algo simple puede llevar incluido un mensaje que al interactuar con un colectivo puede desembocar en un valor difícil de imitar.

  5. Nombres simples son fáciles de recordar y atraen la creatividad del alrededor, en este caso el grupo llamado “Simple Plan” es otro ejemplo. Las cosas simples funcionan.

  6. Las pequeñas acciones son muy grandes, y son fáciles de transportar, de comunicar, de echo lo hacen por si mismas porque llevan un significado interior.

(Carlos y yo estamos reviviendo el blog pero necesitaremos de vuestra ayuda en el recomienzo del blog ;), un link, un tweet, un comentario)

Vuelvenidos!

Raul

Letra y otro video de Perfect - Simple Plan (este con formato)

La letra curiosamente tiene algunos sentimientos relacionados con el emprendimiento.

un tren llamado obligación

por raul andrés y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 13 Septiembre 2009

A raíz de uno de los últimos artículos leídos en Desencadenado y originado en Loogic, desperté mi ánimo de advertir de nuevo a los nuevos emprendedores de una forma muy concreta: cuidado con lo que ves o escuchas en anuncios o mensajes previamente pensados. Aunque las personas con mentalidad emprendedora y las que emprenden, y los cambios e ideas que produzcan las mismas pueden ser parte de conseguir mejoras, no se debe entender como responsabilidad ni mucho menos distribuir responsabilidades sin asumir un compromiso real. La imágen de abajo acompañará a la reflexión de todo mi artículo. Mirarla, observarla cuántas veces haga falta. Me gustaría aclarar que con este artículo no se busca buscar culpables ni nada parecido, aunque si seré lo más crítico posible. Sobre la culpabilidad pienso que todos los emprendedores son conscientes o deberían de serlo que ellos mismos son los únicos responsables del éxito o fracaso de sus emprendimientos, ni su mercado, ni la administración, ni el gobierno, ni nada, sino ellos mismos. Aunque si hay cosas externas al emprendedor que como todo se pueden mejorar me estoy refiriendo mucho a los gobiernos y la banca. Reconozco que sólo no puedo, desde ya invito a aquellos lectores que quieran a que me ayuden, aportando sus comentarios a ver si entre todos somos capaces de convencer a los demás para mejorar la experiencia de emprender los cambios necesarios juntos.

Realmente el título del artículo es crítico y es un tren que si es tomado se dirije a túneles oscuros. Para los emprendedores no existe la palabra obligación, no se si me equivoco, tanto para bién como para mal, las obligaciones no gustan ni a jóvenes ni adultos, otra cosa es la disciplina y algo de orden, habilidades que son importantísimas, pero la obligación no está bien vista como para que encima te acompañe durante un largo viaje. Con esto quiero decir que emprender no se puede convertir en una obligación. Y menos en un conjunto de obligaciones. Este viaje algunos nos lo planteamos para toda la vida, de echo siempre hemos gozado de esta forma de vida, las circunstancias y las decisiones son algunas de las que marcan el camino.

Volviendo con el tren que paró en este blog, reutilizando el símil del tren, lo que si resulta muy bueno es estar siempre en contacto y estar bien informado:

Informado del horario del tren, cuánto cuesta el billete, si pides prestado para el billete devolverlo cuanto antes, qué paradas tiene, quién sube, quién baja, qué pasa si el tren desacarrila, saber en que momento tienes que bajar y hacer una pausa en el camino, saber cuando volver a subir, hacer previamente una buena maleta y lo más importante que es lo que se queda y curiosamente ayuda a crecer: hacer muchos amigos en el viaje.

Emprender es un como un juego de aventura gráfica en primera persona dónde en el día a día está lo mejor, tu decides cada cosa que haces, no te pierdas esa parte. Paso a republicar la imágen que expuso Javier en su blog y que es esta:

Realmente nose cómo ni quién hace estos anuncios pero una cosa está clara, España no soporta el fallo, el fracaso, parece como si el objetivo fuera crear empresas y más empresas, hasta que nos salgan por las orejas. Dando un porcentaje excesivamente mayor de impulso a la creación de empresas que a la sostenibilidad de las mismas.  Debe tener algún sentido, yo no logro descifrarlo. Lo único que pasa por mi cabeza es control del emprendimiento.  Realmente este es uno de los modelos principales de innovación en España, que crezcan y mueran empresas en el menor tiempo posible. Eso sí pagando peaje. Y esto claramente no funciona. Voy hacer un simil de pequeño mis padres me llevaban a una piscina (Santa Eugenia - Madrid). Los primeros días del curso y con 4 o 5 años nos tiraban a la piscina olímpica, si habeis leído bien a la olímpica, seguramente con flotadores en los brazos. Podeis imaginaros el panorama: una decena de niños llorando y los padres a los días protestando al profesor. Lo mismo sucede con los emprendimientos en España que te incitan a tirarte a la piscina, eso sí encima sin profesor o tutor que siga tus emprendimientos. Aquí introduzco algo que ya comenté en varios foros, eventos y sugerencias a la administración, en vez de tanto ladrillo, infraestructuras, viveros con muchos trámites y pocas plazas. ¿Por qué no crear un grupo de asesores de apoyo a emprendedores? Pero que no solamente se mantenga a la espera de que lleguen los emprendedores y pidamos citas sino que tutoricen proyectos, nos hagan visitas y se mantenga un contacto frecuente.

El pasado día de emprendedor en Asturias, comenté lo mismo durante mi conferencia: No se puede obligar a emprender, y menos para salir de una crisis (esto va para quien ya sabeis, para los responsables de carteles y anuncios de tv dónde se anima a emprender). Tampoco es bueno obligarse a uno mismo a emprender. A veces hay personas que me comentan: No tengo trabajo, mi respuesta casi siempre es que el trabajo se lo puede inventar uno mismo. Bien esto es autoempleo pero de un autoempleo si puede surgir después un emprendimiento. Digamos que no es lo más conveniente decirle o través de publicidad a la gente ¿te has quedado en el paro? Pues emprende o crea una empresa, porque se puede conseguir el efecto contrario. Es más la publicidad no creo que mejore los índices de emprendimientos. Hacen falta hacer, no decir y hacer significa estar al lado del emprendedor, seguirle, apoyarle. Afinando y entrando en la reflexión de Desencadenado y Loogic quería decir que el autoempleo es más bien por necesidad y el emprender es de mentalidad. Y nada de comodidad.

Añado aquí una frase recogida del artículo Plan E de Angel María y que me viene al pelo: - En lugar de estimular (Del lat. stimulāre 1. tr. Aguijonear, picar, punzar. 2. tr. Incitar, excitar con viveza a la ejecución de algo. U. t. c. prnl. RAE) no sería mejor promover ( De lat. promovēre 1. tr. Iniciar o impulsar una cosa o un proceso, procurando su logro. 2. tr. Levantar o elevar a alguien a una dignidad o empleo superior al que tenía. 3. tr. Tomar la iniciativa para la realización o el logro de algo. RAE)

Hablando de nuevo sobre obligaciones, así como no se puede obligar a emprender, tampoco se puede obligar o forzar a tener ideas. Además en la mayoría de las empresas, sus ideas clave, han sido fruto de la casualidad y de un enorme posterior esfuerzo. Lo que importan entonces es el ambiente, el entorno y las personas.

Ahora pasando a otro tema algo relacionado con los orígenes de estas incitaciones o más bien traspaso de obligaciones con origen un anuncio o mensaje:

De instituciones o la administración. Y es que en estos tiempos que corren las ideas están por todas partes. Tienes una idea, pues parece que ya tienes un negocio. No es así de simple, simple es crear la empresa S.L., simple es ir a eventos, simple es hacer las tarjetas de visita, incluso aunque parezca mentira simple es tener ideas, otra cosa es ponerlas en marcha y sostenerlas. Lo que no es muy conveniente es lanzar mensajes o anuncios que tienen un coste importante y luego solamente hablar, no actuar. Me pregunto si con esos recursos y esos espacios publicitarios poner algún método de promocionar sectores o incluso proyectos concretos. Creo que el efecto sería más de sentir una involucración real con las empresas y emprendedores, causando así una mayor participación y colaboración económica-social conjunta. Por otro lado el emprendedor son del tipo de personas que más sabe de las crisis, sencillamente porque siempre vive sobre ellas, la incertidumbre es parte de su vida es más yo diría que hasta llegan hacerse amigos. Siempre ha sido dificil encontrar financiación, llegar al punto de equilibrio entre ingresos y gastos, dificil empezar desde 0 con un negocio nuevo o conseguir clientes y conservarlos. De ahí que los emprendedores sean expertos en crisis. Es importante por esto que la administración haga un esfuerzo en escuchar, conocer real y profundamente a su cliente: El emprendedor. Y mejorar en conjunto con ellos.

La banca. Otro ejemplo del modelo: Montar tu empresa y se tu propio jefe, es cuando ves eso de trae tu idea al último concurso o premio de emprendedores, ponla a prueba, gana un premio y ya tienes la empresa montada. Independientemente que esto pueda ser una buena semilla, que no lo dudo, pero no mucho más que una pequeña semilla para el emprendedor, hay que estar atentos pues la cosa puede irse por otros lados y convertir el emprendimiento en un ganador de premios profesional y no recibir el verdadero premio, tener clientes que te sostengan y hagan crecer en un futuro. Bueno pienso que detrás de todo esto de los premios si que hay premios realmente, pues que de un evento de este tipo puede que consigas un cliente o simplemente se aprenda hacer presentaciones en público que ya es un regalo. Peculiar también la banca ultimamente la forma en que conceden préstamos a emprendedores o como buscan métodos nuevos para seleccionar a sus clientes. Corregirme si me equivoco pero no será que ahora en vez de prestar a 10 personas, quieren prestar a 1 persona y con estos métodos, premios, préstamos participativos seleccionar muy bien a quién prestarán el dinero además del bombo publicitario que genera hacerlo así. Otra cosa es que el emprendedor, y esto si es bueno de cara al emprendedor, necesite realmente el dinero y consiguiendo así préstamos blandos o participativos pueda ahorrarse un buen tiempo buscando financiación visitando bancos dónde no están por la labor de entender ni de escuchar mucho sobre planes de negocios. No es una crítica al 100%, quizás con los prestamos participativos se vaya un poco evolucionando pero hay que saber bien sus ventajas y desventajas, que también las tiene, la más importante que la financiación hace falta durante toda la vida del proyecto y no en un momento determinado. No siempre se puede tirar de financiación externa, hay que aprender a vender para autofinanciarse.

Los premios. Lo que quiero decir es que ganar un premio no garantiza el éxito empresarial, de echo hasta me atrevería a decir que la fama mata a los proyectos, tanto internamente como externamente. De cara al interior he visto algunas empresas deteriorarse el equipo simplemente por esto mismo, premios que aparte de aumentar el ego de la idea y de sus miembros, descomponen los objetivos iniciales, aparecen intereses enfrentados, convirtiéndose los premios en caldo de cultivo de reconocimientos y méritos individuales. Por el lado externo ser muy popular más por la idea que por el producto o el servicio tampoco es bueno. Las ideas hay que transformarlas, darles forma para que la voz corra entre personas y en esto se tarda un tiempo. Los premios o la fama pueden hacer crecer la percepción o expectativas de tus clientes cuando realmente lo que tienes capacidad real de ofrecer es mucho más básico, y esto si es un problema: que te vean muy muy grande, siendo realmente muy pequeño.

Las subvenciones. Otra maravillosa herramienta para incitar, más bien excitar, nuevos emprendimientos o proyectos. Verdad que entra directamente por los ojos, eso de a fondo perdido, que te lo dan y tu te olvidas, pero detrás hay un entramado de dificultades. La primera es el conseguirlas y después el saber utilizarlas. Me explico, te dan una buena subvención de 100.000 euros por ejemplo y te dicen nos tienes que justificar que te lo has gastado o invertido. Ahora son cada vez más certeros y te dicen que tienes que contratar a un número de personas. El problema está en sobredimensionar el asunto, tanto que al final se reparte mal la subvención y normalmente no son entre tus necesidades reales, es decir, que nadie te enseñó a usarlas y mucho peor te obligan a usarlas de una sola manera, contratando más personal, sin apenas clientes pero venga más miembros al barco. Las subvenciones, a mi parecer, más que estar mal distribuidas, están mal enseñadas. Es decir, primero tienes que enseñar a usar una herramienta a las personas antes de dársela porque sino se usará de manera errónea y de nuevo vendrá un fracaso. Mucho peor si te obligan a usarlas sólo de una forma. A todo esto nunca he recibido una subvención, presenté a 2 creo recordar pero me dije 2 y no más, se dedica mucho tiempo tanto que tienes que descuidar el resto de cosas y de nuevo vuelve el desequilibrio, también porque pienso que las subvenciones son como muletas, si uno no aprende a andar sin ellas llega un momento que cuando no las tienes te caes, del otro modo sin ellas aprendes a andar como puedas y no te pierdes nada en el camino. Esto no significa que algún día cambie mi valoración, tenga alguna posibilidad de conseguirlas, conocimientos para usarlas de forma eficiente y encuentre un significado usarlas en algún proyecto.

¿Cómo mejorar? Primero una actitud colaborativa para el cambio.

Después, algunas pueden ser, -aquí animo a los lectores del blog a participar- que el gobierno o la administración vea el fracaso como un aprendizaje y dinamizar ese aprendizaje. Facilitar asesores personales que realicen seguimientos y búsqueda activa de proyectos. Para los bancos una mayor capacidad de visión y cambio de métodos: las 3 nóminas o los resultados del ejercicio anterior son del pasado. Y para las subvenciones, formación previa para aprender a utilizarlas y apertura de nuevos usos y destino de las mismas.

Con ánimo y esperanza de que algún día pueda titular otro artículo: Un tren llamado motivación, participación, colaboración, y sin ningún interés en culpar a nadie -aunque sea duro y muy crítico con mis palabras a veces- sino más bien de cooperar y colaborar, quiero dejar un mensaje para los creadores-promotores de los mensajes y anuncios hacia los emprendedores, además de un sitio para publicarlo, internet, yo también tengo ahora un mensaje para vosotros:

Nadie me ha llamado, nadie me ha echo un seguimiento del proyecto, nadie me ha pedido una cita para valorar mi proyecto, nadie me ha ofrecido una colaboración/intercambio de know-how sobre crear espacios y redes de personas que hacen a diario de forma colaborativa, y nadie me ha ofrecido una subvención para un proyecto privado, si, pero con un interés económico-social: promover la cultura emprendedora, la sostenibilidad de empresas y mejorar la calidad de vida personal-laboral de las personas.

Si, le di la vuelta y es que el modelo frontón, es decir, ese modelo que los emprendedores vamos siempre a pedir ayuda y siempre recibimos otra vez la pelota, nada competitivo ni productivo, debería cambiar a modelo padel… o incluso más sencillo y rápido modelo ping-pong.

Actualización: Me avisan de que Jesús Encinar también se encontró el anuncio y tiró una foto. No os perdais el título de la foto ni los comentarios.

El error positivo, un acierto de libro

por raul andrés y guardado en: Emprendedores, 4 Julio 2009

El error positivo de Rafael Galán y Javier EscuderoRafael Galán (un buen amigo del garage) y Javier Escudero compañeros redactores en la revista Emprendedores han errado positivamente, se han atrevido a escribir un libro sobre lo positivo que es cometer errores. Se llama el error positivo. Y aunque no lo he leido aún, apoyo incondicionalmente esto de cometer errores, para aprender, para innovar, para evolucionar, sin errores no habría evolución. Ellos lo han enfocado al ámbito empresarial y a esto de emprender lo cual me parece algo más que interesante. Es algo que se observa continuamente en el mundo empresarial, los errores echan mano de la cobardía y la opacidad haciendo de barrera perfecta, esto hace de freno en toda empresa que intente ignorar los mismos o que no tenga las reflexiones acerca de los errores del pasados o del presente, reflexiones tan necesarias para sacar una empresa adelante. Reflexionar, analizar los errores nos lleva a nuevos estados tanto emocionales como profesionales.

Cuántas empresas han nacido por error, por casualidad. A veces pienso que crear una empresa es dejarse llevar por el momento en que se vive, por lo que dice el mercado y todas las personas cercanas a la misma. Por eso es bueno compartir los errores y escuchar las críticas, las mejoras y hasta incluso motivarse con los errores propios.

Conocimos a Rafael a través de su entrevista a Garage30, vino una mañana de lunes y probó nuestros desayunos con churros y porras, también un poco de coworking conocimientos en comunicación a cambio de algo de tecnología. Posteriormente se publicaron varios artículos en la revista Emprendedores de nuestra historia de garage, de nuestra pequeña empresa pero con grandes sueños. Nosotros no tenemos aún revista pero si un humilde blog en el que siempre está en mente apoyar a toda iniciativa que huela a emprender y esta dada la carga periodista empresarial que lleva en sus hojas, de olor empresarial lleva un rato.

El libro El Error positivo, tiene web, tiene twitter, varias entrevistas en video, y hasta una aparición en tv telemadrid. Se puede comprar en las librerías más importantes.

Si quereis leer un resúmen más ampliado del libro Juan Carlos Cubeiro nos los brinda desde su blog.