¿Construyes o destruyes?

facebook Twitter por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Coworking, Emprendedores, social, 4 Mayo 2011

Constructividad vs. destructividad ha sido un debate muy intenso que hemos tenido unos amigos este fin de semana -largo en Madrid-.

A raíz de un caso particular de un amigo, salieron a discusión multitud de cuestiones relativas a las actitudes en el trabajo. Concretamente, a las actitudes constructivas y a las destructivas ante multitud de elementos, realidades y sucesos que siempre acontecen en el mundo laboral.

Ante un problema surgido durante la ejecución de un proyecto, en el caso del que os hablo, afloraron en el equipo multitud de actitudes, que llamemos, destructivas a la hora de abordar tal problema: obviar solucionarlo y aprender de él favoreciendo la crítica y la negativa al diálogo.

Parece lógico que adoptar una actitud constructiva ante un problema es la mejor forma de abordarlo. Los motivos son caso infinitos. Ante una actitud constructiva de un equipo hacia un problema:

  • La solución se torna segura o, al menos, más probable
  • La información y el aprendizaje que se extrae de él es enormemente valiosa
  • Posibilita -y exige- la adopción de medidas para corregir o perfilar los determinantes de ese problema
  • Facilita un clima de trabajo satisfactorio, productivo y eficiente
  • Necesariamente, establece espacios, canales y contextos de comunicación beneficiosos para todos los integrantes del equipo y para todos los elementos que conforman una realidad laboral concreta

Parece obvio, sopesando los pros y los contras de cada uno de los dos abordajes de una problemática, cuál de ellos redunda en un neto valioso, y cuál de ellos redunda en todo lo contrario.

Se me ocurre decir que “ser un buen profesional” exige, entre multitud de cualidades, el abordaje constructivo de los problemas inherentes al ejercicio laboral. Casi me atrevería a decir que exige, además, un abordaje solidario: a todo el equipo o la entidad le incumben sus posibles consecuencias y todos deben hacer por alcanzar la solución y el aprovechamiento de la información que arroja tal suceso.

Mi aporte al debate del fin de semana, es que la línea que separa lo profesional y lo personal, no existe o es milimétricamente fina. No existe o es milimétricamente fina, al menos, en los términos en que parece que se entienden dentro de nuestra cultura laboral. La famosa separación de lo personal y lo profesional es una figura retórica.

No deseo entrar en debates filosóficos. Pero, dentro del coworking y la emprendeduría, muchos entendemos el trabajo como un medio y un instrumento de desarrollo personal. Las personas hacen el trabajo y el trabajo hace a las personas. En mi caso, en el trabajo, deseo lo mismo que en mi vida: bienestar, aprendizaje, relaciones sociales satisfactorias, asunción de retos, satisfacción de la curiosidad y la excitación que me producen las cosas…

No estoy seguro de que si alguien adopta una actitud destructiva en el trabajo necesariamente lo haga ante sucesos análogos de la vida personal o cotidiana. Sin embargo, sí creo que ante la observación de cómo es una persona en su cotidianidad, se pueden inferir patrones y repertorios de conducta que aplicará en el trabajo… y a la inversa.

¿En qué me interesa esto? En la medida en que en la emprendeduría uno tiene cierto margen en la elección de los compañeros de viaje, atender exclusivamente a las capacidades técnicas o profesionales de un compañero para conveniar asociarse puede traer consecuencias no deseadas por todas las partes.

Por contra, considerar también cuestiones de naturaleza personal repercute en las posibilidades de éxito y permanencia de la asociación.

Los casos de asociaciones profesionales entre personas que fracasan y se extinguen sin lograr sus objetivos son ingentes. Los factores que lo determinan son muchos, pero siempre la cuestión personal juega un papel determinante.

No existe una formula o algoritmo definido que nos diga quién puede propiciar un contexto de asociación mejor que quién. Pero me atrevo a decir que se le debe exigir lo mismo que exigimos para nuestra pareja, amigos, compañeros de piso o mascotas: alguien con quien se disfruta y se aprovecha el tiempo juntos.

Raúl Andrés, de Garage30, me ha instruido mucho sobre la elección de compañeros de proyectos. De hecho, los debates que nos traemos Raúl y yo, son siempre muy excitantes y provechosos. Dejando a un lado lo que aprendo -y quizás él también aprenda algo- y lo que disfruto, estos debates suponen un elemento para mí esencial de la compartición de espacios, tiempos y proyectos: la comunicación.

El primer paso: elegir las compañías y asociaciones adecuadas a nuestro perfil.

El segundo paso: la comunicación como el principal determinante e indicador de valor de las relaciones humanas. El próximo post sobre ello.

2 comentarios

  1. raúl andrés de raulandres.com dice:

    Muy interesante tu post Carlos, muchas gracias.
    Comparto contigo la visión de que la actitud (constructiva y positiva) es la clave y la que soporta al resto de elementos clave como la comunicación que tan bien siempre defines ;), me encanta.

    Paso a comentar tu post aunque me gustaría ver otros comentarios que vayan complementando con opiniones y diferentes puntos de vista sería también de ayuda.

    Sobre la asociación personal en la que entraste es un punto importante para hablar:

    Muchas empresas siendo más transparentes,
    realizando una buena comunicación,
    facilitando la mejora continúa de espacios compartidos
    y arrancando el motor de cada persona para hacerles ver que o bien sus ideas se implementan en los proyectos o se les da posibilidad de crear nuevos conceptos, o simplemente se les escucha…

    De esta forma, podrían crear asociaciones personales y profesionales íntegras.

    Luego esta el clima ambiental que haya en cada situación y momento, pero aún esto un equipo integrado con actitud positiva, siempre vence a la negatividad o pesimismo. O al menos lo intenta… Y por supuesto hay disfrute.

    Muchas gracias por tu post Carlos, consolida y me reconecta con pensamientos del pasado y seguramente futuro.

    Yo también aprendo y disfruto ;), ya estoy esperando a tu próximo post.


    5 Mayo 2011, 6:41 pm
  2. carlos mirete de garage30.com/blog dice:

    Raúl,

    Gracias por tus comentarios. Propiciar un contexto que, por sí mismo facilite y favorezca todos estos elementos que consideramos necesarios es un primer paso pertinente.

    A las maduras, es sencillo llevarse bien, disfrutar, aprender… Hay que facilitar lo mismo a las duras, tanto en la vida personal cotidiana como en el trabajo.

    A mí, personalmente, la comunicación honesta, asertiva, constructiva, completa… me parece una de las formas de consolidar un contexto de este tipo. Oye… que lo he aprendido por las malas a lo largo de mi vida. A veces, la falta de comunicación llega a causar estragos -literalmente- que por haber sido tan fáciles de evitar, los considero “groseros”.

    Leches!!! Si emprendo, tengo la posibilidad de hacer algo al respecto. Cosa que es mucho más difícil cuando eres empleado.

    En fin. Hablando de comunicación, te comunico que tenemos esas cañas pendientes por tu cumpleaños… no lo dejemos.


    6 Mayo 2011, 11:52 am

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