Emprender en soledad

facebook Twitter por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Coworking, Emprendedores, social, 30 Mayo 2011

Tengo una idea. Tengo ganas de emprender. Tengo habilidades para ello. Tengo medios a mi alcance.

No tengo dinero. No tengo socios. No tengo experiencia en la materia.

Imagino que este es el panorama de mucha gente. ¿En qué medida esto supone un freno a la iniciativa innovadora o, al contrario, un contexto de oportunidades de distinta naturaleza?

Cuando uno no sabe o no puede hacer algo, la solución es sencilla: contratar. Si no tenemos capacidad económica para ello, no queda otra que aprender. ¿Aprendemos primero y ejecutamos después o aprendemos sobre la marcha?.

Aprender haciendo es un aprendizaje más valioso que aprender segmentando el conocimiento y la acción. Conociendo la teoría, en el momento de pasar a la práctica apreciamos cuán diferente e inconexo es una cosa respecto a la otra.

Sin embargo, aprender haciendo, implica que a cada aprendizaje acompaña un error. Y eso se traduce en costes de oportunidad que pueden dar al traste con el proyecto.

Todo esto es muy emocionante desde el punto de vista vital, pero si nos ceñimos a cuestiones económicas, puede perder todo grado de emoción y ser otras cosas bien distintas.

Ser emprendedor exige, de entrada, cierto perfil. Conocimientos amplios, inteligencia, sagacidad, espíritu de sacrificio, serenidad, intuición… Si carecemos de alguno de estos elementos imprescindibles, volvemos al primer punto: o los adquirimos -cosa más difícil que aprender- o los “contratamos”: nos asociamos con personas que posean estas habilidades.

- Pero estábamos solos, ¿No recuerdas?

- Emprender en soledad, hace que la propia experiencia de emprender pierda cierta… “chicha”. Conozco gente con una actitud de “aquí estamos mis c*****s y yo solos ante el mundo”. Admiro, respeto y aprecio esa actitud. Sin embargo, como decimos, dado que nadie aglutina todos los conocimientos, capacidades y habilidades necesarios para emprender, los costes de emprender en solitario y la no exposición a las cosas positivas que tiene involucrarse en grupos, no lo hacen una opción.

Hay mil formas de buscar apoyos, compañeros, partenariados…

En mi caso, y con mi experiencia en ONLs pequeñas y grandes, las entidades pequeñas serían para este caso nuestro emprendedor solitario. Ante falta de medios y dificultades para captar recursos, hace falta usar la inteligencia.

Obcecarse en aprender a hacer todas las cosas que puedan necesitarse para un proyecto en un derroche de costes, recursos y energías inasumible, desde todo punto de vista.

En estos casos, cuando no se puede contratar, se buscan partenariados. Compartimos costes y riesgos y, de prosperar las iniciativas, todos salimos ganando.

- ¿Ganando? ¿ Te refieres a ganar dinero?

- Sí. Pero no sólo eso. Los vínculos creados con los partners, las relaciones profesionales y humanas que de ellos se han derivado, las sinergias producidas y el aprendizaje -reduciendo esos costes de oportunidad, ojo- y los proyectos de futuro que de todo ello surge encauzan de manera asombrosa el desarrollo de una iniciativa o un proyecto y hacen del emprender, una experiencia valiosísima. Mucho más que el hacerlo en soledad.

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