Sí señor, Margatània es el mejor
Seguro que muchos de vosotros habéis visto el corto “El Equipo Pequeño” que esta causando mucha expectación.
Un equipo mixto de fútbol de chavales juega un campeonato en el que no consiguen meter ningún gol y pierden muchos partidos por paliza, en jerga juvenil. El resultado, lógicamente, es que son los últimos clasificados en la tabla.
Imagino que el éxito de este corto se basa en varias cosas:
- la simpatía e incluso fascinación que en el mundo del deporte generan los segundos y los que nunca ganan. La romántica y la épica del fracaso.
- el anterior motivo al que se le junta la ternura que genera ver a niños esforzarse sin lograr el resultado pretendido
- una situación que muchas personas han experimentado -yo mismo en mi equipo de fútbol de 5º de E.G.B.-
Comparto estos sentimientos. Yo también siento ternura viendo el corto, y encuentro en los chavales y en su historia un ejemplo fascinante del mundo en el que vivimos.
Un ejemplo de deportividad, respeto por el contrario y por el propio equipo, irreductible ilusión, capacidad de esfuerzo y superación y así hasta el infinito…
Estas y otras lecturas que se pueden hacer del caso del Margatània F.C, son extrapolables a la propia vida y al mundo laboral. Lo cierto es que el deporte, como otras esferas sociales, mimetiza la cultura, los valores, las normas, los comportamientos y relaciones que se dan en todo el espectro social que lo contiene. Lo que nos deja un vídeo, también, muy didáctico.
De la emocionante y emotiva historia de estos chavales que han enamorado a todo el mundo, vemos algunas formas de afrontar las dificultades y la vivencia de lo no deseado del todo aplicables en la vida cotidiana y en el mundo laboral. Ambos, por cierto, con suficiente dosis de emoción y emotividad.
Disfrutar de lo que se hace, respetar el contexto y a sus actores, entender lo positivo de aplicar el sesgo deportivo a la rivalidad y la competencia del mundo, entender esta rivalidad y competencia de manera sana y constructiva, conservar la ilusión y mantener la paciencia…
Pero, sobre todo, perseverar y facilitar la perseverancia de otros gracias al apoyo mutuo. Solos, no podemos hacer ninguna de estas importantes cosas.
El riesgo de meter cero goles en nuestros proyectos existe. Si eso sucede, seguro que recordar o volver a ver este corto es una buena terapia para el desánimo.
P.D. Mis felicitaciones a los chavales y a los padres. La actitud de los padres que se ve en el corto me ha emocionado particularmente. El apoyo y el refuerzo positivo en esas etapas de la niñez a los chavales ante cualquier circunstancia es imprescindible. De esto también hablamos cuando nos referimos a la educación de verdad, a la constructividad ante las dificultades… temas habituales de este Blog y de Garage30.
P.D.2. Las formas de “ganar” son múltiples. En la esfera contraria a los padres del Margatània F.C , recuerdo este excelente documental emitido por Documentos TV: “Niños Trofeo”.


No hay que olvidar que el coworking, además de una filosofía de colaboración entre profesionales autónomos y pequeñas empresas, es un negocio para los propios espacios y las empresas que lo montan, por lo tanto, existiendo un mercado, existe un sector que lo satisface. Nace la competencia.
Pero la competencia puede hacerse desde dos vertientes: el descrédito, el empujón, las malas maneras. O desde la admiración mutua y la competición continua. Si sabemos trasladar la filosofía del coworking a la propia relación de los espacios entre sí se generará una dinámica de mejora e innovación continua que nos hará tener una fuerte presencia a todos como alternativa. Todos ganamos. Competencia, sí. Con respeto, admiración y aprendizaje continuo. Querer ser el primero pero sólo a costa del valor propio.
Un excelente artículo.
30 Agosto 2011, 12:54 pm
Del todo de acuerdo con vosotros, amigos de Tenerife.
Para nosotros y para muchos, en eso se basa el coworking, la colaboración en todas las esferas en las que nos desenvolvemos no es una alternativa sino lo que debe ser. Bajo ese contexto, bien pueden darse competencia sana. Es sana porque posibilita el desarrollo de todos y cada uno de los involucrados en ella y, como si fuese un sistema, del mundo al que provee de sus resultados.
La competencia sana implica respeto por el competidor. Ello puede significar al mismo tiempo admiración y otras muchas cuestiones que refuerzan las dinámicas colaborativas.
En el deporte, en el trabajo, en la empresa, en la emprendeduría se pueden dar estos fenómenos o formas concretas de competencia. Opino que la competencia con uno mismo es la más noble y gratificante -aunque la más difícil- de todas ellas y en este contexto del que hablamos, el competidor puede catolizar ésta de muy buenas formas.
Sobre los espacios de coworking, lo mismo se puede decir y lo mismo se puede hacer. Se puede y se debe. En ello está nuestra filosofía y se basan nuestros principios. Si necesitáis algo en lo que os podamos ayudar o en lo que podamos sinergiar ambos espacios, estaremos encantados de “competir” con vosotros.
Un saludo y gracias por las felicitaciones.
30 Agosto 2011, 2:18 pm
Añado, algo que siempre repito:
Competir construye y guerrear destruye…
@espaciocoworking anda! tienes a muchos espacios de coworking en “Me gusta” facebook , pero no el nuestro ;) te dejo por aqui el grupo: https://www.facebook.com/group.php?gid=5054189588
Te comento, más allá y además de la promoción de coworking en España que hemos venido realizando estos años, ahora tenemos planes de acción de realizar acciones para ayudar a la sostenibilidad del coworking en España, por si te animas, estaros atentos al blog que aquí lo iremos comentando.
¿cuál es tu nombre?
gracias por pasarte y saludos!
31 Agosto 2011, 11:47 am
Gracias por apoyar el coworking, sin duda una tendencia en alza.
Desde nexworking, estamos a vuestra disposición para cualquier iniciativa.
Saludos.
3 Julio 2012, 12:15 am
A vosotros, gracias. Un saludo
9 Julio 2012, 10:41 am