The Times They Are A-Changin´

facebook Twitter por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Coworking, Emprendedores, social, 3 Abril 2011

… que decía Bob Dylan en su disco del mismo nombre editado en 1964. Lo que se ha interpretado como un canto sobre los derechos civiles y el enorme avance que éstos experimentaron en la América de los años 60 sirve de banda sonora para ilustrar esos momentos de crisis o cambios dramáticos que se suceden de forma cíclica y se deslizan sobre el perenne cambio que el propio mundo social sufre constantemente.

En opinión de quien esto escribe -y de muchos más- estamos experimentando una etapa de cambios tan profundos, pero al mismo tiempo tan dramáticos y contundentes, que la capacidad de adaptación no se antoja ya como una virtud personal sino como un imperativo para la supervivencia social.

Lo paradójico de todo ello, es que el cambio social que acontece en una sociedad, el neto de cambio o transformación, resulta de la resolución entre los procesos y efectos propios del cambio y el avance y, por otro lado, entre la resistencia al cambio que todo sistema presenta.

En el mundo del trabajo -que es a donde quería llegar- coexisten a día de hoy dos formas de entender éste que resultan antagónicas y que, en su propia dialéctica, determinarán la forma en la que una nueva cultura del trabajo sedimente en todas las esferas sociales. Del mismo modo que para el cambio social, tendremos un neto que a buen seguro comprenderá las siguientes cuestiones:

  • Entre el trabajo de 9 a 5 por un lado y la sublimación de los ideales tecnócratas -esto es una licencia poética mía- por el lado contrario estará esa nueva realidad, cultura y entendimiento del trabajo
  • Quien no tenga capacidad para asumir la nueva realidad resultante y adaptarse a ella no tendrá lugar en ese nuevo mundo, en el sentido Darwiniano del término
  • Las nuevas formas de entender el trabajo y su aporte al ser humano no durarán mucho: ellas mismas se ocuparán de generar el nuevo escenario en el que el cambio tendrá lugar

El desarrollo tecnológico que venimos experimentando en todas las facetas de nuestra vida desde hace no mucho ha supuesto un cambio sustancial en la forma en que las personas trabajan, especialmente en la capacidad productiva. El convencimiento de las empresas sobre cuál debe ser su lugar en el mundo social lleva, igualmente, en debate y transformación desde hace muchos años. La aparición de nuevos nichos de negocio y actividad es tan común que se sucede casi diariamente. La ubicuidad de las comunicaciones ha transformado radicalmente el entendimiento del valor del espacio en la actividad humana. La capacidad transformadora de cada individual está posibilitando un empuje al desarrollo como nunca se ha visto. Y sin embargo… coexisten con todo ello realidades e ítems que no le resultan ajenos a alguien como mi abuela -que el otro día cumplió 92 años-.

No es mi intención hacer juicios de valor sobre la conveniencia del cambio y el camino que éste debe tomar. Desde luego, tenemos una opinión -que nos encanta desafiar-, pero ésta es una cuestión que toca muchas capas sensibles de muchas personas. Sí considero siempre necesario que el trabajo tome las formas necesarias para que resulte en un vehículo de crecimiento y desarrollo personal.

Existen iniciativas muy interesantes sobre ello. En ello andan igualmente en la empresa Gist que implementan en su equipo de empleados una “Nueva Cultura del Trabajo”. Podéis leer sobre ella en su BLOG.

Es posible combinar las necesidades de una empresa o una corporación con las necesidades, deseos, anhelos, preferencias y todo lo que pueda demandar un empleado. Del buen entendimiento entre ambas necesariamente se genera una satisfacción de esas necesidades con cierto perfil “sinérgico”: los beneficios serán superiores a la suma de los aportes de ambas partes.

Igualmente, emprender es siempre una opción. Dejando a un lado la enorme inversión en tiempo, capital y esfuerzo que emprender requiere, es cierto que posibilita la asunción de modos y formas de trabajo en coherencia con todo lo que aquí estamos hablando: el trabajo como un instrumento de valor para cada persona y para todas en su conjunto.

¿Y el coworking, tema central de este Blog? Pues los principios y metodologías propias del coworking se ajustan excelentemente bien a las nuevas realidades que, seguramente, traerán las nuevas culturas del trabajo. Para no extenderme, adjunto entrada sobre esta cuestión en Shareable.

Por último, recomendamos la siguiente lectura: The Future of Work. What It Means for Individuals, Businesses, Markets and Governments, por David Bollier.

Sobre el talento

facebook Twitter por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, social, 28 Marzo 2011

Se celebró el pasado día 17 en Pamplona el II Foro del Talento. Bajo el epígrafe Innovación y Talento Creativo, multitud de expertos y conocedores de la gestión del talento y las capacidades debatieron, expusieron y disertaron sobre las formas de gestionar y potenciar éste.

Tema peliagudo, definir qué es el talento. Con esta premisa, más peliagudo se hace establecer formas pautadas para identificarlo y, lógicamente potenciarlo.

Mis relaciones personales con el talento son algo particulares y, si no os importa, me apetece compartirlas con vosotros y, quizás, entre todos podamos compartir y acercarnos a qué es exactamente el talento y cómo desarrollarlo o aprovecharlo adecuadamente.

Yo mismo podría definir el talento -pobremente- como la capacidad de hacer algo o desempeñar tareas de forma especialmente eficaz o eficiente. Así, en bruto.

Matizando, entiendo que cuando uno tiene talento para realizar algo, bien puede hacer esa tarea de forma más destacada que los demás o que la mayoría de la gente. Igualmente, el talento -innato o temprano- no deja de ser una oportunidad: una oportunidad de ser desarrollado, perfilado y perfeccionado para el desempeño de la tarea en cuestión.

Cuando yo era pequeño quería ser de mayor muchas cosas: director de cine, músico, guionista y dibujante de cómics, etc. Todo ello circunscrito al ámbito artístico. A pesar de los esfuerzos de mis padres en proporcionarme formación artística, la realidad era testaruda, y pude darme cuenta de mis dificultades y, por qué no decirlo, de mis incapacidades para la creación artística.

Esta cuestión no es baladí, porque me produjo una imagen de mí mismo un tanto sesgada al respecto de mis capacidades creativas en todos los ámbitos. No me consideraba una persona con capacidades creativas ni talentos que pudiesen ser aprovechables, sino todo lo contrario.

Fue en mi exposición al mundo laboral, en el proceso de aprendizaje y asunción de retos cuando me vi expuesto a la obligación de adoptar actitudes creativas para el desempeño eficaz de mi trabajo. No sin un inicial vértigo, puede comprobar que la imagen que me había formado de mí mismo era errónea y descubrí variedad de talentos para mí ocultos y capacidades creativas que, creo, fueron valiosas en los contextos laborales en los que hasta ahora me he desenvuelto.

El talento es una forma de inteligencia, y ésta es caprichosa. En mi vida profesional y personal he podido comprobar cómo personas que presentan capacidades excelentes para algunas labores, no las presentan para otras. Yo, mismo soy un buen ejemplo de ello. Ello, no debe significar un problema para cada persona ni para las organizaciones en las que ésta se integran. Todo lo contrario.

La gestión del talento implica la adecuada identificación de éste y el establecimiento de medios que posibiliten su desarrollo en el mayor grado posible. Tras ello, es momento de establecer recursos para el aprovechamiento productivo de ese talento. Una persona con talento es un agente capaz de aportar un enorme valor a sí mismo y a la sociedad en la que vive.

Lamentablemente, y no me quiero poner pesimista, mi observación de cómo se articula y se ha articulado la gestión del talento en el ciclo vital de las personas con las que he interactuado a lo largo de mi vida es, siendo muy amables, manifiestamente mejorable.

Los padres, los educadores en los colegios, el tránsito universitario y los contextos laborales no parecen estar educados o ostentar una cultura de gestión y potenciación del talento.

Decía un pensador noruego -cuyo nombre no recuerdo y soy incapaz de encontrar- que violencia es todo aquello que impide a las personas desarrollar completamente su potencial.

Todos los medios y recursos que se movilicen en este sentido son baratos. La capacidad de generar valor y capital social de una persona que ha desarrollado o alcanzado buena parte de su potencial es exponencial a la inversión realizada. Esto no arroja dudas sobre la conveniencia de pensar en nuevas formas de entender la gestión del ciclo vital de una persona.

Por suerte, en estos tiempos que vivimos, el conocimiento también presenta un crecimiento exponencial y algo más sabemos acerca de la gestión y el aprovechamiento del talento.

En la web del II Foro del Talento podéis encontrar una relación de documentos que abordan este tema y que yo he encontrado muy interesantes y aprovechables.

Esto no es una cuestión de emprendeduría, ni circunscrita a los Recursos Humanos de una empresa, ni relativa a cuestiones de política educativa: se trata de posibilitar el progreso humano y social en sus formas más positivas y benevolentes.

Idea, ejecución… y financiación en el sector Social

facebook Twitter por carlos mirete y guardado en: Emprendedores, social, 15 Marzo 2011

Hace poco me presentaba como colaborador en el blog, soy Carlos Mirete y para que me vayáis conociendo, mi sector: en el que trabajo y en el que estoy emprendiendo es el mundo social. Llevo varios años dedicado a la intervención social en colectivos desfavorecidos, en riesgo de exclusión o en necesidad de atención. Concretamente, mis conocimientos y acción se han centrado en el mundo de la gerontología, lo que incluye principalmente a las personas mayores, pero que toca con detalle también la discapacidad y la dependencia. Lógicamente, me he especializado, entre otras cosas, en los usos en que las nuevas tecnologías pueden suponer un impulso a la atención y mejora de las condiciones de vida, el disfrute de derechos y la integración social de estos colectivos. Tras ello, y de forma paralela, me encuentro desenvolviéndome en el uso de herramientas tecnológicas y gestión de contenidos sociales, interactuando con los implicados en el sector social y en el sector tecnológico y de Internet. Todo ello con el objetivo de aportar valor de manera eficiente al mundo que me rodea.

Entre el valor de las ideas y de las ejecuciones sobre el que venimos hablando, hemos terminado de desarrollar un equipo de técnicos y quien os habla un proyecto que, creemos, significa un gran aporte y valor social.

En ello, hemos desarrollado un proyecto de atención innovador, de un alto ratio de efectividad y, creemos, de enorme valor dirigido a los cuidadores familiares de personas con dependencia. Los cuidadores son un colectivo que contempla una especial necesidad de atención por dos motivos: por las dificultades diarias y el enorme riesgo de exclusión al que se exponen y, por otro lado, por la invisibilidad social que atesoran, no existiendo apenas literatura y conocimientos sobre ellos que redunden en servicios, proyectos, programas y políticas de atención.

Ahí es donde entramos el equipo de técnicos y consultores sociales que hemos puesto nuestras cabezas a pensar y, como digo, hemos desarrollado una iniciativa de intervención que, lógicamente, requiere de un acompañamiento financiero.

Los proyectos sociales, dirigidos a generar impactos en personas y colectivos en dificultad, exclusión o vulnerabilidad difieren de las iniciativas lucrativas en muchos aspectos, pero contemplan del mismo modo ítems comunes.

Así, nos encontramos buscando financiación para el proyecto por medio de demostrar la rentabilidad -en términos sociales- que éste traerá consigo. Esto no es cuestión baladí, puesto que poder proyectar el impacto de una intervención en la vida cotidiana de sus futuros beneficiarios  y reducirlo a valores objetivos y cuantitativos que permitan al financiador sopesar su apuesta por el proyecto exige un ejercicio de reflexión agudo.

Y, sin embargo, el valor del proyecto y sus más que previsibles beneficios no garantizan que éste capte la atención y el interés del financiador. Igual que sucede cuando hablamos de iniciativas empresariales.

Y es que, efectivamente, debemos vender un producto. Y es en la presentación de éste donde, además de mostrar el valor que aporta el proyecto, debemos implementar estrategias de venta y comunicación que no difieren en ningún término de las que deben aplicarse en cualquier contexto o escenario de venta y de propuesta. Seguramente muchos de los que nos leéis habréis pasado por ello.

De este modo estamos en ello ahora: preparar la estrategia de venta que nos posibilite generar el impacto deseado en los cinco minutos que nos va a dedicar el posible financiador.

Es en este aspecto, donde hemos identificado que más carencias mostramos los implicados en la formulación del proyecto. Nuestras capacidades y conocimientos técnicos no se corresponden con habilidades y destrezas comerciales proporcionales. Por ello, nos hallamos inmersos en un proceso de consulta de fuentes, debates en el grupo y desarrollo de un guión de venta que posibilite lo siguiente: que alguna carencia en algún elemento del proceso que comprende desde el surgimiento de una idea hasta su puesta en marcha gracias a la financiación conseguida no de al traste con la globalidad de una iniciativa que, entendemos, posee un gran valor. Llanamente: nos encontramos reforzando ese aspecto que genera descompensaciones en el citado proceso de implementación de nuestra idea. Aprendiendo a vender, vaya.

Estas son algunas de las ideas que hemos encontrado buscando por Internet y que nos están ayudando en el proceso de establecer la estrategia y actitud comercial in situ, en el momento de vender la idea a un cliente concreto. No es información concluyente, pero sí nos está aportando ideas y estrategias a la hora de realizar la presentación del producto.

Esperamos que resulten de utilidad a nuestros lectores para hacer una primera toma de contacto sobre esta cuestión cuando tengan la necesidad de mostrar in situ su proyecto a clientes o financiadores:

Cómo vender una idea de forma impactante en Maestros del Web

Casi más importante que la propia idea o diseño es saber proponerla correctamente al cliente. en Desarrollo Web

Tips on how to pitch en Slideshare

The art of the pitching en Slideshare

How to pitch an idea en Scott Berkun

Bajo estas y otras premisas, adaptaremos la estrategia y la presentación a cada financiador habiendo identificado antes características propias de él. Para el caso que ocupa a nuestro proyecto: interés mostrado en el colectivo, ajuste de este proyecto a sus líneas de acción estratégicas, posibilidades financieras, incidencia del problema y presencia del colectivo en su campo de acción desde una aproximación demográfica, etc.

De hecho, y yendo aún más allá, el contenido del proyecto se puede compartimentar en módulos que se ajusten a las características o intenciones del financiador de forma que se implemente parte o partes del proyecto manteniendo un alto ratio de coste/eficiencia.

Y en ello estamos, debatiendo y consultando sobre estrategias de venta. A los que leéis esto, espero que esta experiencia que cuento os sirva. La emprendeduría social tiene sus reglas propias pero también muchos segmentos coincidentes con los restantes tipos de emprendeduría. Si tenéis algo que aportar de acuerdo a vuestra propia experiencia, por favor, no dejéis de comentar.

El valor de las ideas

facebook Twitter por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, networking, 17 Febrero 2011

Las posibilidades que ofrece la web y, especialmente, la articulación de ésta bajo los principios del 2.0, impensables hace no mucho tiempo, están generando profundos cambios en múltiples aspectos de la organización social.

La conexión entre distintas personas, ubicadas en todas partes del mundo, que presentan intereses comunes e ímpetus emprendedores es posible gracias a la web 2.0 y a su articulación y plasmación de espacios virtuales dirigidos a la promoción del cambio social.

El crowdthinking, entre otras muchas nuevas formas de hacer que cuentan con el prefijo Crowd, no supone sólo un avance con respecto a las limitaciones que para el intercambio de ideas existían antes de la popularización de Internet. Por contra, presenta una realidad en la que las posibilidades de cambios en nuestro entorno como consecuencia de aglutinar mentes y conocimientos dedicados a ello crece exponencialmente.

Si hablamos del valor de las ejecuciones la semana pasado, hoy nos preguntamos por el valor de esa entrada y de sus contenidos. Si, a partir de una buena idea que nos surge en la cabeza, disponemos de la posibilidad de mostrarla y explicarla, de someterla a debate y a aporte colectivo, de contrastarla frente a problemas y realidades que se dan en cualquier lugar del mundo y que experimentan distintas personas de muy distinta condición, las posibilidades de que de una idea surja una contrastable oportunidad de cambio son enormes.

Quizás el crowdthinking sea una forma de actuar que será sustituida por formas de intercambios y de gestión del conocimiento mejores que el propio crowdthinking genere. Entretanto, resulta obvio y redundante que someter nuestras ideas a escrutinio y evaluación pública sólo puede mejorar dicha idea y sus formas de implementación.

El crowdthinking o perspectivas análogas es una de las formas más efectivas de generar cambios en nuestro entorno que presenten un valor manifiesto. Lo contrario, la gestión vital de una idea de manera individual significa restar en lo que a valor y a aprovechamiento pueda tener esa idea.

Lo segundo, no es una opción. Lo primero, es casi una obligación y, por suerte, hoy en día disponemos de multitud de recursos para llevarlo a cabo. Tenemos mucha suerte.

Hace un tiempo hablabámos en este blog sobre ideágoras naturales. Corría el año 2007 y, desde entonces, multitud de plataformas online han surgido y se han consolidado como centros -incluso zocos- de intercambio de ideas, cada una de estas plataformas, para distintos objetivos y bajo diferentes metodología.

Algunas ideágoras:

La nueva IdeasProject es un portal dirigido al intercambio de conocimiento e ideas mediante el hacer accesible el diálogo y el debate entre los usuarios. El valor de esta iniciativa sobre otras alternativas que existen, es precisamente en contar con un conjunto de líderes y expertos en tecnología (la tecnología es el foco temático de este portal) que son los que generan la literatura que provee la plataforma.

Innocentive es una de las más consolidadas y veteranas. Es un punto de encuentro entre empresas o entidades -y sus problemas o necesidades- y aquéllos que tengan la idea o las capacidades de atender tales necesidades o resolver tales problemas. Remuneración mediante.

Yet2 es una ideágora que concentra a vendedores y compradores de tecnologías, de forma que esas soluciones encuentran la forma de satisfacer su fin: la solución de problemas o atención de las necesidades de las partes que demandan soluciones.

Un clásico como Ideas4all no puede faltar en este -breve- listado. Es el principal portal en castellano para el intercambio de ideas y soluciones a problemas concretos. Es un buen portal como primera visita para conocer el funcionamiento del Global Thinking. Los diferentes roles que pueden adoptar los usuarios en la vida de una idea dentro del portal, son quizás el mayor valor de esta plataforma: pues posibilita la evaluación y perfilación de las ideas de una manera ágil.

El valor de las ejecuciones

facebook Twitter por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 2 Febrero 2011

Desde hace unos meses vengo usando en mi smartphone una aplicación de captura de notas que, por su sencillez, se ajusta a mis necesidades mucho mejor que otras soluciones más populares y consolidadas.

Esta aplicación es, efectivamente, una buena idea. Siendo posterior en su surgimiento a otras alternativas -¿todos pensamos en Evernote?- altamente funcionales y consolidadas, mi nuevo gestor de notas ha encontrado un espacio de oportunidad en el mercado a base de aglutinar y haber desarrollado excelentemente ciertos elementos que la diferencian de otros gestores y, en el proceso, otorgando menor importancia a los elementos que, precisamente, hacen que destaquen el resto de aplicaciones de captura y gestión de notas.

Es como digo, una buena idea que ha sido bien implementada y llevada a la práctica. Y es esa buena idea la que me permite anotar y trabajar con la multitud de ideas que me vienen a la cabeza, casi siempre, sin haberlas llamado.

En ello estaba hoy: revisando, analizando y categorizando mis ideas de la última semana cuando me he preguntado: ¿Cuántas de ellas llegarán a plasmarse? ¿Son buenas? ¿Aún si son buenas ideas, pueden presentar soluciones reales ante problemas concretos que afecten a más personas que a mí mismo?

Estoy seguro de que una buena idea debe aglutinar una serie de características para serlo. Debe ser única, resolver problemas reales y concretos, proporcionar beneficios contrastables a quien aplique esa idea, debe ser realizable y materializable, debe proporcionar rentabilidad a largo plazo si queremos convertirla en negocio, debe significar en sí misma una ventaja y una diferencia competitiva con respecto a soluciones parecidas, debe presentarse o implementarse en el momento adecuado y por las personas apropiadas y así, podríamos hacer un listado tan largo que nos quitaría las ganas de tener más buenas ideas.

En esta reflexión andaba esta mañana: poniendo en orden mis ideas, gracias a una herramienta creada para ello que nace, asimismo, de una buena idea, me preguntaba sobre el valor de cada una de ellas y la capacidad real de ponerlas en marcha. Haciendo ello, he tenido un pensamiento que, seguramente, haya sido la mejor idea que he tenido en mucho tiempo:

Considerando la compleja anatomía de una buena idea y la multiplicidad de factores que concurren en su puesta en marcha y materialización, es la capacidad de dejar a un lado buenas y muy buenas ideas lo que determinará el éxito en la implementación de nuestra idea o conjunto de ellas.

Un buen gestor, un buen emprendedor debe saber sacrificar buenas ideas en favor de otras. Me temo que la intuición juega en ello un papel importante. ¿Qué buenas ideas es bueno descartar, aplazar, modificar…? ¿Es mejor implementar peores ideas que resultan más plausibles? ¿Bajo qué principios o criterios? ¿Con qué finalidad?

No hay respuestas claras a ello. Si las hubiese emprender sería una tarea sencilla y por la que todo el mundo optaría. Sí, sin embargo, existen ejemplos: mi gestor de ideas sacrifica funcionalidades útiles y exitosas en favor de una manera de funcionar que se ajusta a mis necesidades y resuelve mis problemas.

Acércate a tu público y dales una sorpresa

facebook Twitter por raul andrés y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 28 Enero 2011

Este mismo viernes tropezaba con este video:

Quise compartir porque me hizo pensar y reflexionar sobre algunas cosas:

  1. Las sorpresas les encanta a los clientes, acercarse a los clientes es muy bueno. Que surja chispa siempre es importante.

  2. No hay formato, no importa tanto el formato sino el contenido y su dirección. Salirse del formato crea valor compartido, la inteligencia colectiva se pone en marcha.

  3. Hacer cosas diferentes siempre estará premiado.

  4. Algo simple puede llevar incluido un mensaje que al interactuar con un colectivo puede desembocar en un valor difícil de imitar.

  5. Nombres simples son fáciles de recordar y atraen la creatividad del alrededor, en este caso el grupo llamado “Simple Plan” es otro ejemplo. Las cosas simples funcionan.

  6. Las pequeñas acciones son muy grandes, y son fáciles de transportar, de comunicar, de echo lo hacen por si mismas porque llevan un significado interior.

(Carlos y yo estamos reviviendo el blog pero necesitaremos de vuestra ayuda en el recomienzo del blog ;), un link, un tweet, un comentario)

Vuelvenidos!

Raul

Letra y otro video de Perfect - Simple Plan (este con formato)

La letra curiosamente tiene algunos sentimientos relacionados con el emprendimiento.

Estás en un blog de garage, Garage30, es un lugar físico dónde los mejores profesionales co-trabajan, trabajan de forma colaborativa y comparten su talento, es como si un grupo de superheroes se juntaran para cambiar el mundo. Aquí pensamos, conversamos y hacemos sobre emprendedores, coworking y tecnología.