Aprovechar el Teletrabajo

por carlos mirete y guardado en: Coworking, networking, 9 Julio 2011

Esta semana ha aparecido en El País un artículo interesante acerca del teletrabajo. Entre lo mas destacable, figura para mí la importancia que este fenómeno esta adoptando en el día a día de las empresas y los profesionales.

Ademas de ello, en el articulo se reseñan las cualidades necesarias o los perfiles que redundan en un mejor aprovechamiento de las posibilidades profesionales y personales que ofrece el teletrabajo. Es cierto que no todos los perfiles de personas son los idóneos para abordar con aprovechamiento esta nueva situación.

En mi caso personal, en los tiempos anteriores a la aparicion de Garage30 y del coworking, necesite de un periodo de adaptación y aprendizaje a los requerimientos del teletrabajo: aprender sobre la marcha qué es lo que funciona y qué es lo que debe evitarse cuando uno trabaja a distancia del centro de trabajo.

Vamos, aprender a base de equivocarse y actuar antes de que lo que se prometía como una oportunidad excepcional, se convirtiese en justo lo contrario.

Para los que se inicien o vayan a iniciarse en el teletrabajp, espero que mi experiencia les sirva. En concreto, estas son las cosas que identifique como necesarias y que me funcionaron a la perfección. Y es que, ahora, trabajar en distancia con compañeros, jefes y financiadores es lo que debe ser, una realidad que cataliza el cumplimento de mis objetivos laborales, profesionales, personales y vitales.

- Levantarme a la misma hora que hacia cuando tenia que ir a la oficina.
- Vestirme y asearme del mismo modo que hacia antes.
- Cumplir los horarios laborales. Eso incluye los descansos y las horas de la comida.
- Mientras se esta trabajando, estar visible y accesible para los compañeros por medio de Skype u otras herramientas.
- El tiempo que me ahorraba en los traslados al trabajo, invertirlo en hacer deporte.
- Informarme y entrenarme en estrategias de productividad y gestión del tiempo. Hacer una especie de autocoaching.
- Separar en casa en la medida de lo posible los espacios de trabajo de los espacios de uso habitual.
- Aumentar la frecuencia e intensidad con la que me socializaba fuera de los horarios de trabajo. Esto es importantísimo.
- Disfrutar de ello.

El ideario de Warren Buffet: una Historia Interesante

por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, 15 Abril 2011

El otro día citábamos en Twitter el siguiente enlace: ¿Para qué sirve el dinero?, en el que se recogían algunos aspectos del modo de vida de Warren Buffet, uno de los principales inversionistas del Siglo XX.

Para el que desee profundizar en su biografía, existen multitud de artículos en Internet, pero el que recoge Wikipedia es bastante claro y completo.

Reconozco que siento una enorme pasión por las biografías. Es uno de los géneros literarios que más consumo. El aprovechamiento de una biografía se basa en la exposición a multitud de información valiosa que está comprendida entre una mera anécdota genial hasta, en el otro extremo, una historia vital de gran valor pedagógico e instructivo.

Reconozco que, igualmente, me apasionan las historias de emprendeduría, como la de Warren Buffet. Sin embargo, he encontrado especialmente interesantes ciertos aspectos sobre él que no se encuentran muy  diseminados por Internet, sino todo lo contrario: al igual que en el enlace que proveemos más arriba, este “ideario” de Warren Buffet aparece en multitud de páginas cuando buscamos información sobre esta persona en cualquiera de los buscadores más comunes.

Y es esa, precisamente, la parte que, considero, más aprovechable es de toda la información que he encontrado sobre Warren Buffet.

Me aburren las finanzas. Quizás me aburren porque soy el tipo de persona que NUNCA debería invertir por sí solo.

Sin embargo, el ideario Del Sr. Buffet sí es del todo merecedor de tenerse en cuenta:

A. El dinero no crea al hombre, sino que fue el hombre el que creó el dinero

B. La vida es tan simple como usted la haga.

C. No haga lo que los otros digan. Escúchelos, pero haga lo que lo hace sentir mejor.

D. No se vaya por las marcas. Póngase aquellas cosas en las que se sienta cómodo.

E. No gaste su dinero en cosas innecesarias. Gaste en aquellos que de verdad lo necesitan.

F. Después de todo, es su vida. ¿Para qué darle la oportunidad a otros de manejársela?

G. Si el dinero no sirve para compartirlo con los demás, entonces ¿para que sirve?

He destacado en negrita los que me gustan particularmente.

Lo que me gusta de ellos es no sólo escuchar a una persona con amplia experiencia hablar sobre formas de vivir la vida u organizar ésta. El éxito tan grande en los negocios que ostenta Warren Buffet no se consigue sin un conocimiento profundo del ser humano y de su propia naturaleza: de uno mismo y de la de los demás. Sólo la experiencia lleva a ese conocimiento y quien sabe aprovechar las experiencias, a buen seguro, tiene una parcela del éxito ya adquirida. Aprovechar las experiencias implica, necesariamente, exprimir sus enseñanzas hasta las últimas consecuencias.

Cuando hablo del éxito, me refiero a éste desde una aproximación vital: dibujado por cada uno y diferente en cada uno de nosotros. El éxito toma muchas formas, pero llegar a ellas no suele lograrse desde la ausencia del conocimiento.

El conocimiento por el conocimiento no parece una cosa excesivamente útil. Aplicar el conocimiento que adquiramos para modificar los determinantes que inciden en nuestra vida, felicidad y bienestar de forma beneficiosa es imperativo. La consecución de nuestros objetivos vitales y nuestra satisfacción cotidiana son posibles de esta manera.

En ello, el trabajo juega un rol fundamental. El otro día hablábamos del cambio social y del cambio en el futuro del trabajo. El trabajo debe ser un catalizador de aprendizaje, desarrollo personal, de disfrute y de todos aquellos elementos que redundan en nuestro bienestar y en nuestra mejora continua como individuos y como ciudadanos. Ok, sé que no siempre es así, pero la ausencia total de estos elementos en el desempeño de las tareas de nuestro modo de vida, precisamente juegan en contra de todo lo que hablamos: aprender para aplicar lo aprendido a la mejora propia y de los que nos rodean.

Yo ando en ello, y poco a poco estoy construyendo realidades muy positivas en mi vida y que significan un avance notable frente a realidades no tan lejanas. En el trabajo, en mi entorno social, en mi exposición a la ingente información disponible, en la esfera afectiva… Sé dónde quiero llegar vitalmente hablando y estoy aprendiendo a asfaltar el camino que me lleva allí.

Entretanto, no dejo de escuchar lo que tienen que decir los demás. Y es que, C. No haga lo que los otros digan. Escúchelos, pero haga lo que lo hace sentir mejor.

Mi experiencia en el coworking

por carlos mirete y guardado en: Coworking, 24 Enero 2011

Hola,

Soy Carlos, quien estará con vosotros tras estas líneas como podéis leer en el post anterior.

A la hora de enfrentar la escritura de este blog, muchas cosas me vienen a la mente. De todos los temas que uno puede hablar en un blog de estas características, creo que no existe alguno primordial, sino que todos ellos deben comprender un elemento esencial: la comunicación. Muchos de los principios que se aplican al coworking se basan en el crecimiento personal y profesional por medio del intercambio de información: gracias al diálogo.

En ello, no se me ocurre mejor forma de empezar a dialogar con vosotros que contaros mi experiencia en elcoworking y, en concreto, en Garage30 .

Yo, como muchos de vosotros, me he visto abocado (aunque no sin gusto) a ser mi propia empresa. Mi realidad laboral anterior me ha colocado en una situación en la que tengo mucho más que ofrecer a distintas entidades que trabajando para una única. Puedo abarcar más campos y ofrecer soluciones satisfactorias a muy distintas entidades de muy distinta naturaleza.

En ello, tras 12 meses trabajando en casa, pude constatar el por qué las personas trabajan juntas. La soledad diaria, el usar un mismo espacio para mi vida personal y profesional y la distancia con mis clientes no resultó todo lo ideal que parecía antes de emprender esta empresa. Sin embargo, ello no supone el principal problema a la hora de afrontar ser mi propia compañía.

Es en no compartir espacios con otras personas donde pude notar las carencias que implica el teletrabajo: deje de aprender de lo que otros pueden enseñar, dejé de verme expuesto al lógico debate e intercambio de ideas sobre cómo abordar los proyectos, deje de encontrar esos pequeños pero necesarios apoyos ante problemas o dudas que planteaba mi trabajo, dejé de un lado las propias relaciones informales en el trabajo de las que muchas buenas ideas y proyectos surgieron casi sin pretenderlo… Gané en ciertos aspectos pero perdí elementos esenciales de la experiencia del trabajo.

Fue entonces cuando Raúl Andrés y Garage30 aparecieron en mi vida. Buscando un lugar en el que poder compartir espacios para la implementación de un proyecto en común con otras dos personas nos pusimos en contacto con Garage30 y pudimos ver desde un primer momento todo el potencial que tiene el coworking.

El proyecto con mis otros dos compañeros ya finalizó y yo, aún, sigo en Garage30. Sí: he vencido a la soledad cotidiana gracias a estar allí, distingo entre los espacios dedicados a mi trabajo y los dedicados a mi vida personal y tengo un punto de encuentro con clientes. Pero, al igual que referencio en el párrafo anterior, he ganado especialmente sobre aquellos aspectos esenciales en la experiencia de trabajo, del desarrollo personal y profesional y del “emprendedurismo”: el intercambio y el diálogo.

Con Raúl, en Garage30, he (hemos) aprendido en poco tiempo muchas cosas relativas a sus actividades, nos hemos solucionado problemas y propuesto alternativas sobre los procedimientos que utilizamos en la implementación de nuestras tareas, hemos mejorado nuestra productividad gracias a las charlas que sobre ello mantenemos, hemos encontrado nuevos clientes y nuevos nichos de acción, hemos identificado espacios de oportunidades comerciales e, incluso, algunos proyectos en común han salido de ello (proyectos que estamos poniendo en marcha).

Esto que cito sería la plasmación instrumental de lo que me ha traído Garage30. Tiene todo ello un equivalente en los campos personal y emocional: crecer, aprender, apoyar, intercambiar… Es así como logro conjugar de forma apropiada mis aspiraciones profesionales con las necesidades que plantea el ejercicio de una actividad.

Sobre ello, he encontrado esta pequeña reseña en WEBNOVA.

Mi experiencia en el coworking se resume de esta manera tan satisfactoria. Me encantaría oír las vuestras.

Carlos