Encuesta Coworking - Coworking Survey

por carlos mirete y guardado en: Coworking, 28 Enero 2011

En relación a mi anterior entrada he estado buscando opiniones sobre el coworking en distintos foros. Existen multitud de foros para coworkers donde se puede consultar información muy útil al respecto.

Sin embargo, me he topado con el primer estudio de naturaleza global que se ha efectuado al respecto del coworking. Sobre una muestra de más de 650 coworkers en 25 países, el estudio explota las encuestas realizadas sobre multitud de temas relacionados con el coworking y el propio espacio en el que se desempeña.

Efectivamente, y coincidiendo con mis impresiones sobre el coworking vertidas en el anterior post, existen varios aspectos del coworking y de sus espacios que priman sobre el valor que los coworkers dan a otros elementos.

Así, la mayoría de encuestados responden que el compartir el lugar de trabajo les resulta más motivante que otras alternativas y mejora la interacción con otras personas con respecto al momento anterior a compartir estos lugares, lo que impulsa las oportunidades y el aprovechamiento del trabajo en equipo.

Iguales o análogos parámetros muestran las respuestas sobre el valor otorgado a los factores y elementos propios del coworking: compartir conocimiento, tener horarios flexibles y las propias oportunidades y descubrimientos que el mero hecho de interactuar con otros lleva a aparecer.

Existen otras cuestiones interesantes en el estudio, tales como la preferencia de conexión a internet sobre otros equipamientos propios de oficinas a la hora de evaluar la configuración y oferta de los espacios de coworking, pero esta última cuestión nos aleja de lo que pretendía reseñar en esa entrada.

La identificación de estas cuestiones clarifica de forma cristalina el porqué del dramático impulso que el coworking está experimentando en todo el mundo. Ante las nuevas realidades sociales y laborales, el coworking se presenta como una respuesta eficaz y eficiente ante la necesidad de unir dos mundos: las profesiones liberales y el autoempleo con la necesidad del trabajo colaborativo. Efectivamente, no se puede/debe trabajar en soledad, pero es con el surgimiento y consolidación de los espacios de trabajo compartido que las self-companies encuentran contextos bajo los que implementar sus labores de la forma más óptima: interactuando y generando sinergias entre los que comparten el espacio: aplicando a los nuevos modos laborales las formas de trabajo que han sido efectivas desde los primeros tiempos.

P.D.1. Podéis consultar el contenido de la investigación en la página web de Globe Corp, autores del estudio aquí.

P.D.2. Resulta curioso ver como la presencia del movimiento del coworking es muy desigual en Internet considerando la lengua de sus participantes. El contenido, las plataformas virtuales, los grupos y foros de discusión, las aplicaciones ad hoc… se encuentran mayoritariamente en inglés. Quizás falte por hacer algo al respecto.

Mi experiencia en el coworking

por carlos mirete y guardado en: Coworking, 24 Enero 2011

Hola,

Soy Carlos, quien estará con vosotros tras estas líneas como podéis leer en el post anterior.

A la hora de enfrentar la escritura de este blog, muchas cosas me vienen a la mente. De todos los temas que uno puede hablar en un blog de estas características, creo que no existe alguno primordial, sino que todos ellos deben comprender un elemento esencial: la comunicación. Muchos de los principios que se aplican al coworking se basan en el crecimiento personal y profesional por medio del intercambio de información: gracias al diálogo.

En ello, no se me ocurre mejor forma de empezar a dialogar con vosotros que contaros mi experiencia en elcoworking y, en concreto, en Garage30 .

Yo, como muchos de vosotros, me he visto abocado (aunque no sin gusto) a ser mi propia empresa. Mi realidad laboral anterior me ha colocado en una situación en la que tengo mucho más que ofrecer a distintas entidades que trabajando para una única. Puedo abarcar más campos y ofrecer soluciones satisfactorias a muy distintas entidades de muy distinta naturaleza.

En ello, tras 12 meses trabajando en casa, pude constatar el por qué las personas trabajan juntas. La soledad diaria, el usar un mismo espacio para mi vida personal y profesional y la distancia con mis clientes no resultó todo lo ideal que parecía antes de emprender esta empresa. Sin embargo, ello no supone el principal problema a la hora de afrontar ser mi propia compañía.

Es en no compartir espacios con otras personas donde pude notar las carencias que implica el teletrabajo: deje de aprender de lo que otros pueden enseñar, dejé de verme expuesto al lógico debate e intercambio de ideas sobre cómo abordar los proyectos, deje de encontrar esos pequeños pero necesarios apoyos ante problemas o dudas que planteaba mi trabajo, dejé de un lado las propias relaciones informales en el trabajo de las que muchas buenas ideas y proyectos surgieron casi sin pretenderlo… Gané en ciertos aspectos pero perdí elementos esenciales de la experiencia del trabajo.

Fue entonces cuando Raúl Andrés y Garage30 aparecieron en mi vida. Buscando un lugar en el que poder compartir espacios para la implementación de un proyecto en común con otras dos personas nos pusimos en contacto con Garage30 y pudimos ver desde un primer momento todo el potencial que tiene el coworking.

El proyecto con mis otros dos compañeros ya finalizó y yo, aún, sigo en Garage30. Sí: he vencido a la soledad cotidiana gracias a estar allí, distingo entre los espacios dedicados a mi trabajo y los dedicados a mi vida personal y tengo un punto de encuentro con clientes. Pero, al igual que referencio en el párrafo anterior, he ganado especialmente sobre aquellos aspectos esenciales en la experiencia de trabajo, del desarrollo personal y profesional y del “emprendedurismo”: el intercambio y el diálogo.

Con Raúl, en Garage30, he (hemos) aprendido en poco tiempo muchas cosas relativas a sus actividades, nos hemos solucionado problemas y propuesto alternativas sobre los procedimientos que utilizamos en la implementación de nuestras tareas, hemos mejorado nuestra productividad gracias a las charlas que sobre ello mantenemos, hemos encontrado nuevos clientes y nuevos nichos de acción, hemos identificado espacios de oportunidades comerciales e, incluso, algunos proyectos en común han salido de ello (proyectos que estamos poniendo en marcha).

Esto que cito sería la plasmación instrumental de lo que me ha traído Garage30. Tiene todo ello un equivalente en los campos personal y emocional: crecer, aprender, apoyar, intercambiar… Es así como logro conjugar de forma apropiada mis aspiraciones profesionales con las necesidades que plantea el ejercicio de una actividad.

Sobre ello, he encontrado esta pequeña reseña en WEBNOVA.

Mi experiencia en el coworking se resume de esta manera tan satisfactoria. Me encantaría oír las vuestras.

Carlos

La era colaborativa

por raul andrés y guardado en: Emprendedores, 23 Mayo 2009

Casi a mitad de 2009 y aún la cosa va torcida, no sabemos si aún lo podremos enderezar entre todos antes que acabe el año. Este nuevo reto para la humanidad que se nos presenta es una oportunidad para cambiar muchas de las cosas de cómo se estaban haciendo hasta ahora.

Aprender a colaborar, a tejer.  Mucho tiempo llevo pensando que ya se acerca el momento en el que el conocimiento colaborativo entre personas, empresas, llegará alto entre las partes que aprendan a colaborar, no solamente diciendo, sino haciendo por supuesto.  Lo escribí en mí capítulo de blogbook (offline, en papel). Allí me atreví a dejar caer varias cosas sobre el valor compartido que se genera de las personas/empresas que cotrabajan, que cada vez se hace más relevante, y gira entorno a un mar de claves como son el conocimiento abierto, la innovación abierta, la transparencia total, el mérito distribuido por hacer las cosas bien y el éxito compartido.  Cada una de ellas importantes e imprescindibles, pero algunas a veces se olvidan o simplemente no se publican todo su valor como el éxito compartido y el mérito distribuido.  Ahora ya no sirve hacerlo bien junto a otros sino también celebrarlo juntos y repartir el mérito, consiguiendo así recibir resultados todas las partes.

La era colaborativa entonces trata de:

  • conocimiento abierto
  • innovación abierta
  • transparencia total
  • éxito compartido
  • mérito distribuido

Si falla una de ellas a partir de ahí finaliza la construcción compartida, y vuelta a empezar. Unos se acomodan, se conforman con los resultados, otros seguimos construyendo otras redes hasta que al final armas una cadena colaborativa.  En eso estamos desde los garages, distribuyendo oportunidades y méritos de las partes que se implican y ponen mucho el hombro en esto.  Por eso tenemos que dar mucho las gracias principalmente a cada persona que le hemos contado la pequeña historia de Garage30 en persona, por tlf o email, y que nos ha escuchado y a compartido a su vez con otros, a la revista Emprendedores, a TVE1, a TVE2, a la Sexta, a muchas más partes implicadas en nuestro camino de emprendimiento, dedicaremos un post entero para esto, pero continuamos con la ayuda de tantas personas seguir comunicando a más personas esta idea y ya realidad para seguir participando en el cambio actual-global que nos sucede en este momento a todos.

Seguimos con el post.  El conocimiento abierto y colaborativo, hoy, se mueve rápidamente.  Si nos paramos a reflexionar, seestán creando microredes retroalimentadas deforma natural, sin esfuerzo ni obligaciones, sin objetivos, en ámbitos de dentro y fuera de internet.  A veces llega a parecer todo esto como una revolución de las personas, más bien la podríamos definir como una rebelión sobre las máquinas, ya no sirve la tecnología sino la manera en la que la usamos.

Otra característica sorpresa es la velocidad con la cual el conocimiento se transmite, se comunica entre personas, esto siempre ha pasado, pero podemos decir que ahora su crecimiento está hiperenlazado.  Las personas se enlazan así más rapidamente tejiendo redes microcolaborativas que si se riegan unas a otras a diario, sin duda darán sus frutos.  Redes microcolaborativas serían aquellas que consiguen resultados atómicos en un tiempo récord. No hay plazos, no hay objetivos, ni tampoco reglas, el objetivo es casualidad y los resultados también. Formando y obteniéndose resultados que sirven a todas las partes y a las que llegan de nuevas. Hay errores pero la red se alimenta de los mismos de tal forma que al final no existe el fracaso porque una de las partes si le sirve y lo mirá como éxito, no como fracaso.  Una red crea oportunidades de forma natural, crea otras redes y crea cambios que las personas aceptamos según vamos viendo. Observando de las redes vamos aprendiendo a la carta y de forma acelerada de expertos que acabamos de conocer después de hacer un click en un enlace.

Sobre la transparencia total, la comunicación en sí está teniendo su momento.  Recuerdo hace unos años lo importante eran los cables, los servidores, las fibras, la tecnología en sí, ahora estamos en una era dónde nos sobra tecnología, nos ha superado hasta tal punto que hemos vuelto a los orígenes de cualquier civilización: la comunicación social entre personas de forma transparente, manteniendo unas interacciones que evolucionan a conversaciones públicas y transparentes.  Entrando en juego también las redes sociales, parecen multitudes de personas inteligentes sacando todo el provecho de la tecnología para poner en relieve sus valores más internos, para comunicarlos con el mayor número de personas y creando relaciones nuevas, cómo también retomando muchas antiguas, pero dejando en un segundo plano la tecnología usada.

Éxito compartido. Es el que se produce cuando cada parte recibe un mismo o diferente resultado satisfactorio.

Mérito distribuido. El mérito no es de sólo una persona o empresa, si no que se distribuye de tal forma que retroalimenta la creación de otros resultados diferentes, que con mérito o fracaso el el grupo consigue llevar adelante.

Con lo cual se podría decir que la clave para sobrevivir es tener red, rodearte de talento y personas con ganas de cambiar las cosas.  Ya es inevitable poner frenos.

Sobre las competencias de red, recuerdo algo que muchas veces me dicen algunos pilares invisibles que me rodean que son familiares (unos están, otros no) o amigos con mucha experiencia, me dicen: competir construye, guerrear destruye.  Y llevan razón, ¡anda que si la llevan!.  La competencia dentro de una red es una palabra algo fea y malentendida, dentro de una red no tiene cábida. La competencia constructiva si es positiva y aporta a los partícipes de una red, pero no la competitiva individualmente.

Por eso, tanto para emprendedores como empresas, no dudeis en añadir un “&” a vuestra vida y poder decir:

“No estamos sólos, la fuerza nos acompaña y esta vez es compartida”