El valor de las ejecuciones

por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 2 Febrero 2011

Desde hace unos meses vengo usando en mi smartphone una aplicación de captura de notas que, por su sencillez, se ajusta a mis necesidades mucho mejor que otras soluciones más populares y consolidadas.

Esta aplicación es, efectivamente, una buena idea. Siendo posterior en su surgimiento a otras alternativas -¿todos pensamos en Evernote?- altamente funcionales y consolidadas, mi nuevo gestor de notas ha encontrado un espacio de oportunidad en el mercado a base de aglutinar y haber desarrollado excelentemente ciertos elementos que la diferencian de otros gestores y, en el proceso, otorgando menor importancia a los elementos que, precisamente, hacen que destaquen el resto de aplicaciones de captura y gestión de notas.

Es como digo, una buena idea que ha sido bien implementada y llevada a la práctica. Y es esa buena idea la que me permite anotar y trabajar con la multitud de ideas que me vienen a la cabeza, casi siempre, sin haberlas llamado.

En ello estaba hoy: revisando, analizando y categorizando mis ideas de la última semana cuando me he preguntado: ¿Cuántas de ellas llegarán a plasmarse? ¿Son buenas? ¿Aún si son buenas ideas, pueden presentar soluciones reales ante problemas concretos que afecten a más personas que a mí mismo?

Estoy seguro de que una buena idea debe aglutinar una serie de características para serlo. Debe ser única, resolver problemas reales y concretos, proporcionar beneficios contrastables a quien aplique esa idea, debe ser realizable y materializable, debe proporcionar rentabilidad a largo plazo si queremos convertirla en negocio, debe significar en sí misma una ventaja y una diferencia competitiva con respecto a soluciones parecidas, debe presentarse o implementarse en el momento adecuado y por las personas apropiadas y así, podríamos hacer un listado tan largo que nos quitaría las ganas de tener más buenas ideas.

En esta reflexión andaba esta mañana: poniendo en orden mis ideas, gracias a una herramienta creada para ello que nace, asimismo, de una buena idea, me preguntaba sobre el valor de cada una de ellas y la capacidad real de ponerlas en marcha. Haciendo ello, he tenido un pensamiento que, seguramente, haya sido la mejor idea que he tenido en mucho tiempo:

Considerando la compleja anatomía de una buena idea y la multiplicidad de factores que concurren en su puesta en marcha y materialización, es la capacidad de dejar a un lado buenas y muy buenas ideas lo que determinará el éxito en la implementación de nuestra idea o conjunto de ellas.

Un buen gestor, un buen emprendedor debe saber sacrificar buenas ideas en favor de otras. Me temo que la intuición juega en ello un papel importante. ¿Qué buenas ideas es bueno descartar, aplazar, modificar…? ¿Es mejor implementar peores ideas que resultan más plausibles? ¿Bajo qué principios o criterios? ¿Con qué finalidad?

No hay respuestas claras a ello. Si las hubiese emprender sería una tarea sencilla y por la que todo el mundo optaría. Sí, sin embargo, existen ejemplos: mi gestor de ideas sacrifica funcionalidades útiles y exitosas en favor de una manera de funcionar que se ajusta a mis necesidades y resuelve mis problemas.

un tren llamado obligación

por raul andrés y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 13 Septiembre 2009

A raíz de uno de los últimos artículos leídos en Desencadenado y originado en Loogic, desperté mi ánimo de advertir de nuevo a los nuevos emprendedores de una forma muy concreta: cuidado con lo que ves o escuchas en anuncios o mensajes previamente pensados. Aunque las personas con mentalidad emprendedora y las que emprenden, y los cambios e ideas que produzcan las mismas pueden ser parte de conseguir mejoras, no se debe entender como responsabilidad ni mucho menos distribuir responsabilidades sin asumir un compromiso real. La imágen de abajo acompañará a la reflexión de todo mi artículo. Mirarla, observarla cuántas veces haga falta. Me gustaría aclarar que con este artículo no se busca buscar culpables ni nada parecido, aunque si seré lo más crítico posible. Sobre la culpabilidad pienso que todos los emprendedores son conscientes o deberían de serlo que ellos mismos son los únicos responsables del éxito o fracaso de sus emprendimientos, ni su mercado, ni la administración, ni el gobierno, ni nada, sino ellos mismos. Aunque si hay cosas externas al emprendedor que como todo se pueden mejorar me estoy refiriendo mucho a los gobiernos y la banca. Reconozco que sólo no puedo, desde ya invito a aquellos lectores que quieran a que me ayuden, aportando sus comentarios a ver si entre todos somos capaces de convencer a los demás para mejorar la experiencia de emprender los cambios necesarios juntos.

Realmente el título del artículo es crítico y es un tren que si es tomado se dirije a túneles oscuros. Para los emprendedores no existe la palabra obligación, no se si me equivoco, tanto para bién como para mal, las obligaciones no gustan ni a jóvenes ni adultos, otra cosa es la disciplina y algo de orden, habilidades que son importantísimas, pero la obligación no está bien vista como para que encima te acompañe durante un largo viaje. Con esto quiero decir que emprender no se puede convertir en una obligación. Y menos en un conjunto de obligaciones. Este viaje algunos nos lo planteamos para toda la vida, de echo siempre hemos gozado de esta forma de vida, las circunstancias y las decisiones son algunas de las que marcan el camino.

Volviendo con el tren que paró en este blog, reutilizando el símil del tren, lo que si resulta muy bueno es estar siempre en contacto y estar bien informado:

Informado del horario del tren, cuánto cuesta el billete, si pides prestado para el billete devolverlo cuanto antes, qué paradas tiene, quién sube, quién baja, qué pasa si el tren desacarrila, saber en que momento tienes que bajar y hacer una pausa en el camino, saber cuando volver a subir, hacer previamente una buena maleta y lo más importante que es lo que se queda y curiosamente ayuda a crecer: hacer muchos amigos en el viaje.

Emprender es un como un juego de aventura gráfica en primera persona dónde en el día a día está lo mejor, tu decides cada cosa que haces, no te pierdas esa parte. Paso a republicar la imágen que expuso Javier en su blog y que es esta:

Realmente nose cómo ni quién hace estos anuncios pero una cosa está clara, España no soporta el fallo, el fracaso, parece como si el objetivo fuera crear empresas y más empresas, hasta que nos salgan por las orejas. Dando un porcentaje excesivamente mayor de impulso a la creación de empresas que a la sostenibilidad de las mismas.  Debe tener algún sentido, yo no logro descifrarlo. Lo único que pasa por mi cabeza es control del emprendimiento.  Realmente este es uno de los modelos principales de innovación en España, que crezcan y mueran empresas en el menor tiempo posible. Eso sí pagando peaje. Y esto claramente no funciona. Voy hacer un simil de pequeño mis padres me llevaban a una piscina (Santa Eugenia - Madrid). Los primeros días del curso y con 4 o 5 años nos tiraban a la piscina olímpica, si habeis leído bien a la olímpica, seguramente con flotadores en los brazos. Podeis imaginaros el panorama: una decena de niños llorando y los padres a los días protestando al profesor. Lo mismo sucede con los emprendimientos en España que te incitan a tirarte a la piscina, eso sí encima sin profesor o tutor que siga tus emprendimientos. Aquí introduzco algo que ya comenté en varios foros, eventos y sugerencias a la administración, en vez de tanto ladrillo, infraestructuras, viveros con muchos trámites y pocas plazas. ¿Por qué no crear un grupo de asesores de apoyo a emprendedores? Pero que no solamente se mantenga a la espera de que lleguen los emprendedores y pidamos citas sino que tutoricen proyectos, nos hagan visitas y se mantenga un contacto frecuente.

El pasado día de emprendedor en Asturias, comenté lo mismo durante mi conferencia: No se puede obligar a emprender, y menos para salir de una crisis (esto va para quien ya sabeis, para los responsables de carteles y anuncios de tv dónde se anima a emprender). Tampoco es bueno obligarse a uno mismo a emprender. A veces hay personas que me comentan: No tengo trabajo, mi respuesta casi siempre es que el trabajo se lo puede inventar uno mismo. Bien esto es autoempleo pero de un autoempleo si puede surgir después un emprendimiento. Digamos que no es lo más conveniente decirle o través de publicidad a la gente ¿te has quedado en el paro? Pues emprende o crea una empresa, porque se puede conseguir el efecto contrario. Es más la publicidad no creo que mejore los índices de emprendimientos. Hacen falta hacer, no decir y hacer significa estar al lado del emprendedor, seguirle, apoyarle. Afinando y entrando en la reflexión de Desencadenado y Loogic quería decir que el autoempleo es más bien por necesidad y el emprender es de mentalidad. Y nada de comodidad.

Añado aquí una frase recogida del artículo Plan E de Angel María y que me viene al pelo: - En lugar de estimular (Del lat. stimulāre 1. tr. Aguijonear, picar, punzar. 2. tr. Incitar, excitar con viveza a la ejecución de algo. U. t. c. prnl. RAE) no sería mejor promover ( De lat. promovēre 1. tr. Iniciar o impulsar una cosa o un proceso, procurando su logro. 2. tr. Levantar o elevar a alguien a una dignidad o empleo superior al que tenía. 3. tr. Tomar la iniciativa para la realización o el logro de algo. RAE)

Hablando de nuevo sobre obligaciones, así como no se puede obligar a emprender, tampoco se puede obligar o forzar a tener ideas. Además en la mayoría de las empresas, sus ideas clave, han sido fruto de la casualidad y de un enorme posterior esfuerzo. Lo que importan entonces es el ambiente, el entorno y las personas.

Ahora pasando a otro tema algo relacionado con los orígenes de estas incitaciones o más bien traspaso de obligaciones con origen un anuncio o mensaje:

De instituciones o la administración. Y es que en estos tiempos que corren las ideas están por todas partes. Tienes una idea, pues parece que ya tienes un negocio. No es así de simple, simple es crear la empresa S.L., simple es ir a eventos, simple es hacer las tarjetas de visita, incluso aunque parezca mentira simple es tener ideas, otra cosa es ponerlas en marcha y sostenerlas. Lo que no es muy conveniente es lanzar mensajes o anuncios que tienen un coste importante y luego solamente hablar, no actuar. Me pregunto si con esos recursos y esos espacios publicitarios poner algún método de promocionar sectores o incluso proyectos concretos. Creo que el efecto sería más de sentir una involucración real con las empresas y emprendedores, causando así una mayor participación y colaboración económica-social conjunta. Por otro lado el emprendedor son del tipo de personas que más sabe de las crisis, sencillamente porque siempre vive sobre ellas, la incertidumbre es parte de su vida es más yo diría que hasta llegan hacerse amigos. Siempre ha sido dificil encontrar financiación, llegar al punto de equilibrio entre ingresos y gastos, dificil empezar desde 0 con un negocio nuevo o conseguir clientes y conservarlos. De ahí que los emprendedores sean expertos en crisis. Es importante por esto que la administración haga un esfuerzo en escuchar, conocer real y profundamente a su cliente: El emprendedor. Y mejorar en conjunto con ellos.

La banca. Otro ejemplo del modelo: Montar tu empresa y se tu propio jefe, es cuando ves eso de trae tu idea al último concurso o premio de emprendedores, ponla a prueba, gana un premio y ya tienes la empresa montada. Independientemente que esto pueda ser una buena semilla, que no lo dudo, pero no mucho más que una pequeña semilla para el emprendedor, hay que estar atentos pues la cosa puede irse por otros lados y convertir el emprendimiento en un ganador de premios profesional y no recibir el verdadero premio, tener clientes que te sostengan y hagan crecer en un futuro. Bueno pienso que detrás de todo esto de los premios si que hay premios realmente, pues que de un evento de este tipo puede que consigas un cliente o simplemente se aprenda hacer presentaciones en público que ya es un regalo. Peculiar también la banca ultimamente la forma en que conceden préstamos a emprendedores o como buscan métodos nuevos para seleccionar a sus clientes. Corregirme si me equivoco pero no será que ahora en vez de prestar a 10 personas, quieren prestar a 1 persona y con estos métodos, premios, préstamos participativos seleccionar muy bien a quién prestarán el dinero además del bombo publicitario que genera hacerlo así. Otra cosa es que el emprendedor, y esto si es bueno de cara al emprendedor, necesite realmente el dinero y consiguiendo así préstamos blandos o participativos pueda ahorrarse un buen tiempo buscando financiación visitando bancos dónde no están por la labor de entender ni de escuchar mucho sobre planes de negocios. No es una crítica al 100%, quizás con los prestamos participativos se vaya un poco evolucionando pero hay que saber bien sus ventajas y desventajas, que también las tiene, la más importante que la financiación hace falta durante toda la vida del proyecto y no en un momento determinado. No siempre se puede tirar de financiación externa, hay que aprender a vender para autofinanciarse.

Los premios. Lo que quiero decir es que ganar un premio no garantiza el éxito empresarial, de echo hasta me atrevería a decir que la fama mata a los proyectos, tanto internamente como externamente. De cara al interior he visto algunas empresas deteriorarse el equipo simplemente por esto mismo, premios que aparte de aumentar el ego de la idea y de sus miembros, descomponen los objetivos iniciales, aparecen intereses enfrentados, convirtiéndose los premios en caldo de cultivo de reconocimientos y méritos individuales. Por el lado externo ser muy popular más por la idea que por el producto o el servicio tampoco es bueno. Las ideas hay que transformarlas, darles forma para que la voz corra entre personas y en esto se tarda un tiempo. Los premios o la fama pueden hacer crecer la percepción o expectativas de tus clientes cuando realmente lo que tienes capacidad real de ofrecer es mucho más básico, y esto si es un problema: que te vean muy muy grande, siendo realmente muy pequeño.

Las subvenciones. Otra maravillosa herramienta para incitar, más bien excitar, nuevos emprendimientos o proyectos. Verdad que entra directamente por los ojos, eso de a fondo perdido, que te lo dan y tu te olvidas, pero detrás hay un entramado de dificultades. La primera es el conseguirlas y después el saber utilizarlas. Me explico, te dan una buena subvención de 100.000 euros por ejemplo y te dicen nos tienes que justificar que te lo has gastado o invertido. Ahora son cada vez más certeros y te dicen que tienes que contratar a un número de personas. El problema está en sobredimensionar el asunto, tanto que al final se reparte mal la subvención y normalmente no son entre tus necesidades reales, es decir, que nadie te enseñó a usarlas y mucho peor te obligan a usarlas de una sola manera, contratando más personal, sin apenas clientes pero venga más miembros al barco. Las subvenciones, a mi parecer, más que estar mal distribuidas, están mal enseñadas. Es decir, primero tienes que enseñar a usar una herramienta a las personas antes de dársela porque sino se usará de manera errónea y de nuevo vendrá un fracaso. Mucho peor si te obligan a usarlas sólo de una forma. A todo esto nunca he recibido una subvención, presenté a 2 creo recordar pero me dije 2 y no más, se dedica mucho tiempo tanto que tienes que descuidar el resto de cosas y de nuevo vuelve el desequilibrio, también porque pienso que las subvenciones son como muletas, si uno no aprende a andar sin ellas llega un momento que cuando no las tienes te caes, del otro modo sin ellas aprendes a andar como puedas y no te pierdes nada en el camino. Esto no significa que algún día cambie mi valoración, tenga alguna posibilidad de conseguirlas, conocimientos para usarlas de forma eficiente y encuentre un significado usarlas en algún proyecto.

¿Cómo mejorar? Primero una actitud colaborativa para el cambio.

Después, algunas pueden ser, -aquí animo a los lectores del blog a participar- que el gobierno o la administración vea el fracaso como un aprendizaje y dinamizar ese aprendizaje. Facilitar asesores personales que realicen seguimientos y búsqueda activa de proyectos. Para los bancos una mayor capacidad de visión y cambio de métodos: las 3 nóminas o los resultados del ejercicio anterior son del pasado. Y para las subvenciones, formación previa para aprender a utilizarlas y apertura de nuevos usos y destino de las mismas.

Con ánimo y esperanza de que algún día pueda titular otro artículo: Un tren llamado motivación, participación, colaboración, y sin ningún interés en culpar a nadie -aunque sea duro y muy crítico con mis palabras a veces- sino más bien de cooperar y colaborar, quiero dejar un mensaje para los creadores-promotores de los mensajes y anuncios hacia los emprendedores, además de un sitio para publicarlo, internet, yo también tengo ahora un mensaje para vosotros:

Nadie me ha llamado, nadie me ha echo un seguimiento del proyecto, nadie me ha pedido una cita para valorar mi proyecto, nadie me ha ofrecido una colaboración/intercambio de know-how sobre crear espacios y redes de personas que hacen a diario de forma colaborativa, y nadie me ha ofrecido una subvención para un proyecto privado, si, pero con un interés económico-social: promover la cultura emprendedora, la sostenibilidad de empresas y mejorar la calidad de vida personal-laboral de las personas.

Si, le di la vuelta y es que el modelo frontón, es decir, ese modelo que los emprendedores vamos siempre a pedir ayuda y siempre recibimos otra vez la pelota, nada competitivo ni productivo, debería cambiar a modelo padel… o incluso más sencillo y rápido modelo ping-pong.

Actualización: Me avisan de que Jesús Encinar también se encontró el anuncio y tiró una foto. No os perdais el título de la foto ni los comentarios.

El error positivo, un acierto de libro

por raul andrés y guardado en: Emprendedores, 4 Julio 2009

El error positivo de Rafael Galán y Javier EscuderoRafael Galán (un buen amigo del garage) y Javier Escudero compañeros redactores en la revista Emprendedores han errado positivamente, se han atrevido a escribir un libro sobre lo positivo que es cometer errores. Se llama el error positivo. Y aunque no lo he leido aún, apoyo incondicionalmente esto de cometer errores, para aprender, para innovar, para evolucionar, sin errores no habría evolución. Ellos lo han enfocado al ámbito empresarial y a esto de emprender lo cual me parece algo más que interesante. Es algo que se observa continuamente en el mundo empresarial, los errores echan mano de la cobardía y la opacidad haciendo de barrera perfecta, esto hace de freno en toda empresa que intente ignorar los mismos o que no tenga las reflexiones acerca de los errores del pasados o del presente, reflexiones tan necesarias para sacar una empresa adelante. Reflexionar, analizar los errores nos lleva a nuevos estados tanto emocionales como profesionales.

Cuántas empresas han nacido por error, por casualidad. A veces pienso que crear una empresa es dejarse llevar por el momento en que se vive, por lo que dice el mercado y todas las personas cercanas a la misma. Por eso es bueno compartir los errores y escuchar las críticas, las mejoras y hasta incluso motivarse con los errores propios.

Conocimos a Rafael a través de su entrevista a Garage30, vino una mañana de lunes y probó nuestros desayunos con churros y porras, también un poco de coworking conocimientos en comunicación a cambio de algo de tecnología. Posteriormente se publicaron varios artículos en la revista Emprendedores de nuestra historia de garage, de nuestra pequeña empresa pero con grandes sueños. Nosotros no tenemos aún revista pero si un humilde blog en el que siempre está en mente apoyar a toda iniciativa que huela a emprender y esta dada la carga periodista empresarial que lleva en sus hojas, de olor empresarial lleva un rato.

El libro El Error positivo, tiene web, tiene twitter, varias entrevistas en video, y hasta una aparición en tv telemadrid. Se puede comprar en las librerías más importantes.

Si quereis leer un resúmen más ampliado del libro Juan Carlos Cubeiro nos los brinda desde su blog.

emprender es renunciar al presente a esperas del futuro

por raul andrés y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, entrevistas, 30 Junio 2009

Me encantó este video de Baquia de una entrevista de Rodolfo a Eduardo Serra de la fundación Everis y quería compartirlo con más emprendedores que sé que pasais por aquí de vez en cuando. Cómo se que este tema forma parte de algunas de las reflexiones internas durante la vida de una persona emprendedora pensé que no estaría de más reflexionarlo juntos con vosotros, queridos conversadores. El video trata de una definición de qué es ser emprendedor.

Es una de las definiciones más acertadas que he escuchado, complementaria a la de Carlos Barrabes, sobre lo que es realmente ser emprendedor y a muchos os gustará escuchar por la satisfacción que da al oirlo una vez más. Eduardo comenta tal que así: Los emprendedores renuncian a bienes y algo de tiempo del presente para recuperar beneficios de tiempo y bienestar en el futuro. Es decir no nos compramos coches fuera de nuestras posibilidades, ajustamos bien los gastos e incluso en ciertas temporadas si hiciera falta rozariamos la austeridad y mantenemos una esperanza firme de que más adelante disfrutemos al máximo y todo será de otra manera. Aún así somos felices con cada cosa que hacemos.

Compartiendo mucho esta reflexión con Eduardo, alguna vez (no muchas) he pensado:  la de horas que estoy echando… a la de cosas que estoy renunciando… pero siempre me había quedado el buen sabor de imaginarme que algún día el simplemente hecho de haberlo conseguido con tanto esfuerzo recompensará con creces.  Y Sinceramente creo que es así.  De echo es una de las conversaciones que he tenido con amigos y familiares durante años, que con confianza me han llegado a decir: ¿no piensas que desperdicias tu tiempo?, que la vida también es importante. Mi respuesta siempre rotunda: me gusta lo que hago, me gusta satisfacer los deseos de los demás y ver que las personas quedan satisfechas, vivo bien y mis allegados tambień, además tengo tiempo para todo. Y al final les pregunto ¿Qué crees que me falta?. Algunas respuestas a las que incluyo desde ya mi agradecimiento tengo que decir que introdujeron cambios en mi vida, otras no.

Ya me habían dicho algunos mentores lo mismo y cierto es que desde pequeño ya había pensado en esto: mantente apurado ahora de jóven y de mayor serás más libre.

Bueno para terminar tengo que decir que aún sigo y seguiré por un tiempo estando ocupado, y siempre evitando tener la cabeza quieta, por eso de que aparecen malos pensamientos ;)

el precio justo vuelve

por raul andrés y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 29 Marzo 2009

Más que cr*s*s yo lo denominaría ajuste. Ni la acomodada palabra recesión, también feísima, pesimista, vamos que echa para atrás. Tan sólo ajuste. Por ajuste visto desde el punto de vista del origen como también del fin. Pues es una palabra más positiva y orientada al cambio que se necesita. Para mi, todo hiperajuste(se ordena todo) trae consigo un desajuste creciente (se desordena todo otra vez). Otros lo llaman ciclos, pero yo lo llamo simplemente (e igual exagero y me arriesgo demasiado pues no es mi interés hacer daño a nadie) pero simplemente que mucha gente pide un cambio y todos a la vez, una masa crítica a nivel global quiere cambiar cada cosa, y cómo los cambios no son malos al final los conseguimos.

El mundo ha tendido durante un tiempo atrás a desajustarse y ahora vienen los tiempos del ajuste. Por poner un ejemplo en el sector inmobiliario ya está más que visto, muchos, la gran masa crítica, habían dado demasiado valor a través del dinero a los bienes de ladrillo y cemento. Pero de repente todo cambia y se ajusta. Empezamos a darles menos valor para así poder hacer realidad lo que pensamos o soñamos hasta conseguirlo. De repente vale más las ideas, el conocimiento y el buen hacer de comunicar algo. Pues de forma similar al inmobiliario, sucede en el resto de sectores, tendencias, hábitos y cambios por venir que se aceleran o desaceleran. Y en el tránsito o por el camino se quedan las de menos peso intangible. Y como el camino es de duración con mucha incertidumbre, pues se dan muchas más transformaciones intermedias y diferentes rumbos, que provocan otros cambios y estos mismas otros.

Pero volviendo a una de las temáticas principales de este blog de garage, la de emprendedores, veamos como afecta lo del ajuste al mundillo emprendedor, que es otro más entre los afectados para bien y para mal en medio de la tormenta. Los ajustes vienen como causa de un efecto. Cuando hay un exceso de expectativas futuras, planes de negocio, hojas de excel amañadas para nuestros queridos ojos, pues es normal que algún día la realidad se sobreponga sopre el papel, los planes e incluso de las buenas intenciones e ilusiones.

El ajuste aquí es brutal. La realidad toma el control y aunque no me guste decirlo, mata a las ilusiones o sueños, dejando sobre la mesa solamente a las que cubren necesidades reales. La necesidad es hoy la que manda, y surge la demanda. Si no hace falta no se valora. Da igual todo lo que añadas a la receta para que sepa mejor, en estos tipos de tránsito, o vendes agua y le gusta a tus clientes o te vas con 2 alpargatas al desierto. Que no es que sea malo pero muy doloroso. Lo importante no es fracasar, sino no tirar la toalla y cambiar constantentemente cada cosa que no consigues que funcione.

Por otro lado, ultimamente, en numerosas ocasiones oigo y apoyo lo de: muchas oportunidades hay detrás de una crisis, pero añadiendo alguna cosa más. Es cierto cuando hay crisis, se despiertan oportunidades, si se está preparado y esperando turno, se puede lograr lo que se pretenda pero lo cierto es que la oportunidad está para quién se la juega y se la sabe jugar bien. Y aquí no sirve la perseverancia, el entusiasmo o la pasión por un proyecto, o incluso el capital disponible, sino de que simplemente todas las piezas encajen en el momento adecuado. Por eso siempre cualquier empresa tiene su ventana de oportunidad y su momento. Hay que tener en cuenta muchos factores, internos(más controlables) y externos(menos controlables). Empezar por hacer bien lo que esté en tus manos es la base, después hay que ir a conseguir los externos o esperar a que se de la situación, llegue el momento en que las piezas se encajan o que se pueda con los recursos que se cuenten influir e insertar tus propias disrupciones.(según drae, Que produce ruptura brusca).

Sobre la estrategia, creo que ahora es la estrategia la que tutela una hiperinnovación descontrolada. Y reflexiono por separado. Por un lado hay que liderar la estrategia para dominar el arte de acertar o fallar rápidamente y por otro lado ser realistas con este tema de la innovación, pues a veces el rizo se riza sólo, tanto que ni nos damos cuenta. Habré fracasado como una veintena de microproyectos internos a mis pequeñas empresas, y son de esos que te pasan una factura intangible, ni la notas cuando se emite, pero cuando te llega, pluf, tortazo.

Bueno todo este tema era un simple reflexión a unas horas tardes de alguna noche y que quería compartir con vosotros, que ya estais o estaís pensando en meteros en hacer algo por vuestra cuenta, en emprender por cuenta propia o mejor compartida, colaborativa. Tan sólo despedirme con un mensaje: El ajuste es difícil, te puede pillar mal o bien, pero ten en cuenta, es para todos. Lo que importa es cuan pronto te adaptes al ajuste, tú ajuste. Es mejor saber que encontrarás un desierto de arena, que un desierto con oásis, pues la arena se puede tocar mientras que el agua fluye, va y viene. Además los emprendedores siempre estamos en el desierto, no sólo ahora. El caos forma parte de nuestra versión y a veces hasta diversión, diversión por conseguir, lograr. Adaptaté a él, al desierto, ahora que tienes la oportunidad de conocerlo bien de cerca, así se aprende a gestionar sin recursos, hacer las cosas bien echas y bien parecidas. Después cuando la tormenta de arena, la sequía se termine, quedarán unas dunas preciosas y quizás podrás divisar a lo lejos alguna palmera ;)

El precio justo vuelve… a jugar!

queremos pedir pequeños cambios para generar confianza

por raul andrés y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 31 Enero 2009

A raíz de mis comentarios en twitter, surgió otro comentario, hasta dos, tres y muchos , más. Incluso como dice Manuel: ¿dónde se firma? “Salvemos a los emprendedores y pequeñas empresas de reciente creación”. Bueno yo pienso que más bien nos salvaremos entre nosotros mismos, y más que salvar diría cambiaremos entre nosotros mismos, de ahí mi título de post solicitando pequeños cambios para mejorar la situación de los autónomos y pequeñas empresas. La solución clara está en si cooperamos o como ahora decimos por aquí: cotrabajamos con personas cercanas y nuestro entorno. Y este es el momento, ha llegado el mérito en estado puro, nativo, si lo haces bien te irá bien, si lo haces mal, no tiene por qué ir mal o peor, vuelve a intentarlo pero esta vez con lo aprendido. Entonces, viendo tantos comentarios por twitter y que es algo que nos preocupa a los que nos dedicamos a una empresa por hacer o sacar nuestros proyectos adelante, me lancé a escribir. Porque quería simplemente ver si entre varias personas podíamos proponer un paquete de medidas que ayuden a la situación actual. No me gusta nombrar ni la nombraré “esa palabra” que ya conocemos todos. Pues hay que cambiarla por otras por ejemplo “cambio”. El otro día me dediqué a cambiar “esa palabra” por “cambio” en varios titulares de distintos periódicos y tenía un curioso resultado… probarlo.

Bueno no me enrollo más, aquí van las mías:

1. Una rebaja en la cuota de autónomos significante que podría producir confianza, algo escasa ahora mismo y en la que hay cotrabajar. De otra forma si sube la cuota como ha sucedido –siendo el desencadenante de mi comentario– aunque sea poco nos produce rechazo y llegar a pensar: estamos olvidados.

2. Cambio en las fianzas en el alquiler. Alguien me puede explicar a dónde va el dinero de la fianza (2 meses como mínimo) que te exigen al alquilar un inmueble para negocio (local u oficina) y que va depositado a la Comunidad de Madrid durante la duración del contrato. Para mi forma de pensar es un dinero parado. Independientemente que sea otro seguro más frente a posibles destrozos podría ponerse otro método que inyectara más circulación rápida y confianza entre ambas partes. Actualmente tengo una empresa por seguir haciendo que esto me está afectando mucho pues en el modelo de los propietarios de locales que tenemos en el garage (hay otro modelo-contrato para empresas que se entiende mejor porque la fianza es reducida a la cuota de cada cliente). Pero en el caso de locales/oficinas todo le encaja a la propiedad del local/oficina salvo ¿qué pasa con la fianza? ¿quién la paga?. No es que sea una barrera para nosotros pues nuestros contratos son de prestación de servicios pero si esa medida se cambiara ligeramente podría satisfacer mayor confianza y rapidez en los mercados para crear empresas, también reactivar la hiposituación inmobiliaria.

3. ….