El valor de las ideas

por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, networking, 17 Febrero 2011

Las posibilidades que ofrece la web y, especialmente, la articulación de ésta bajo los principios del 2.0, impensables hace no mucho tiempo, están generando profundos cambios en múltiples aspectos de la organización social.

La conexión entre distintas personas, ubicadas en todas partes del mundo, que presentan intereses comunes e ímpetus emprendedores es posible gracias a la web 2.0 y a su articulación y plasmación de espacios virtuales dirigidos a la promoción del cambio social.

El crowdthinking, entre otras muchas nuevas formas de hacer que cuentan con el prefijo Crowd, no supone sólo un avance con respecto a las limitaciones que para el intercambio de ideas existían antes de la popularización de Internet. Por contra, presenta una realidad en la que las posibilidades de cambios en nuestro entorno como consecuencia de aglutinar mentes y conocimientos dedicados a ello crece exponencialmente.

Si hablamos del valor de las ejecuciones la semana pasado, hoy nos preguntamos por el valor de esa entrada y de sus contenidos. Si, a partir de una buena idea que nos surge en la cabeza, disponemos de la posibilidad de mostrarla y explicarla, de someterla a debate y a aporte colectivo, de contrastarla frente a problemas y realidades que se dan en cualquier lugar del mundo y que experimentan distintas personas de muy distinta condición, las posibilidades de que de una idea surja una contrastable oportunidad de cambio son enormes.

Quizás el crowdthinking sea una forma de actuar que será sustituida por formas de intercambios y de gestión del conocimiento mejores que el propio crowdthinking genere. Entretanto, resulta obvio y redundante que someter nuestras ideas a escrutinio y evaluación pública sólo puede mejorar dicha idea y sus formas de implementación.

El crowdthinking o perspectivas análogas es una de las formas más efectivas de generar cambios en nuestro entorno que presenten un valor manifiesto. Lo contrario, la gestión vital de una idea de manera individual significa restar en lo que a valor y a aprovechamiento pueda tener esa idea.

Lo segundo, no es una opción. Lo primero, es casi una obligación y, por suerte, hoy en día disponemos de multitud de recursos para llevarlo a cabo. Tenemos mucha suerte.

Hace un tiempo hablabámos en este blog sobre ideágoras naturales. Corría el año 2007 y, desde entonces, multitud de plataformas online han surgido y se han consolidado como centros -incluso zocos- de intercambio de ideas, cada una de estas plataformas, para distintos objetivos y bajo diferentes metodología.

Algunas ideágoras:

La nueva IdeasProject es un portal dirigido al intercambio de conocimiento e ideas mediante el hacer accesible el diálogo y el debate entre los usuarios. El valor de esta iniciativa sobre otras alternativas que existen, es precisamente en contar con un conjunto de líderes y expertos en tecnología (la tecnología es el foco temático de este portal) que son los que generan la literatura que provee la plataforma.

Innocentive es una de las más consolidadas y veteranas. Es un punto de encuentro entre empresas o entidades -y sus problemas o necesidades- y aquéllos que tengan la idea o las capacidades de atender tales necesidades o resolver tales problemas. Remuneración mediante.

Yet2 es una ideágora que concentra a vendedores y compradores de tecnologías, de forma que esas soluciones encuentran la forma de satisfacer su fin: la solución de problemas o atención de las necesidades de las partes que demandan soluciones.

Un clásico como Ideas4all no puede faltar en este -breve- listado. Es el principal portal en castellano para el intercambio de ideas y soluciones a problemas concretos. Es un buen portal como primera visita para conocer el funcionamiento del Global Thinking. Los diferentes roles que pueden adoptar los usuarios en la vida de una idea dentro del portal, son quizás el mayor valor de esta plataforma: pues posibilita la evaluación y perfilación de las ideas de una manera ágil.

El valor de las ejecuciones

por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, 2 Febrero 2011

Desde hace unos meses vengo usando en mi smartphone una aplicación de captura de notas que, por su sencillez, se ajusta a mis necesidades mucho mejor que otras soluciones más populares y consolidadas.

Esta aplicación es, efectivamente, una buena idea. Siendo posterior en su surgimiento a otras alternativas -¿todos pensamos en Evernote?- altamente funcionales y consolidadas, mi nuevo gestor de notas ha encontrado un espacio de oportunidad en el mercado a base de aglutinar y haber desarrollado excelentemente ciertos elementos que la diferencian de otros gestores y, en el proceso, otorgando menor importancia a los elementos que, precisamente, hacen que destaquen el resto de aplicaciones de captura y gestión de notas.

Es como digo, una buena idea que ha sido bien implementada y llevada a la práctica. Y es esa buena idea la que me permite anotar y trabajar con la multitud de ideas que me vienen a la cabeza, casi siempre, sin haberlas llamado.

En ello estaba hoy: revisando, analizando y categorizando mis ideas de la última semana cuando me he preguntado: ¿Cuántas de ellas llegarán a plasmarse? ¿Son buenas? ¿Aún si son buenas ideas, pueden presentar soluciones reales ante problemas concretos que afecten a más personas que a mí mismo?

Estoy seguro de que una buena idea debe aglutinar una serie de características para serlo. Debe ser única, resolver problemas reales y concretos, proporcionar beneficios contrastables a quien aplique esa idea, debe ser realizable y materializable, debe proporcionar rentabilidad a largo plazo si queremos convertirla en negocio, debe significar en sí misma una ventaja y una diferencia competitiva con respecto a soluciones parecidas, debe presentarse o implementarse en el momento adecuado y por las personas apropiadas y así, podríamos hacer un listado tan largo que nos quitaría las ganas de tener más buenas ideas.

En esta reflexión andaba esta mañana: poniendo en orden mis ideas, gracias a una herramienta creada para ello que nace, asimismo, de una buena idea, me preguntaba sobre el valor de cada una de ellas y la capacidad real de ponerlas en marcha. Haciendo ello, he tenido un pensamiento que, seguramente, haya sido la mejor idea que he tenido en mucho tiempo:

Considerando la compleja anatomía de una buena idea y la multiplicidad de factores que concurren en su puesta en marcha y materialización, es la capacidad de dejar a un lado buenas y muy buenas ideas lo que determinará el éxito en la implementación de nuestra idea o conjunto de ellas.

Un buen gestor, un buen emprendedor debe saber sacrificar buenas ideas en favor de otras. Me temo que la intuición juega en ello un papel importante. ¿Qué buenas ideas es bueno descartar, aplazar, modificar…? ¿Es mejor implementar peores ideas que resultan más plausibles? ¿Bajo qué principios o criterios? ¿Con qué finalidad?

No hay respuestas claras a ello. Si las hubiese emprender sería una tarea sencilla y por la que todo el mundo optaría. Sí, sin embargo, existen ejemplos: mi gestor de ideas sacrifica funcionalidades útiles y exitosas en favor de una manera de funcionar que se ajusta a mis necesidades y resuelve mis problemas.

Agustín Vivancos visita G30, en busca de coworking, ideas y compartir

por raul andrés y guardado en: Coworking, visitas, 25 Julio 2008

Ayer recibimos otra nueva visita, Agustín Vivancos, emprendedor muy joven(19 años), que ultimamente se está diferenciando en servicios de alertas (con su alertron) y proyectos web de alta innovación (de nuevo no nos hicimos fotos, fallo por nuestra parte pues no quedaba batería, pero como será repetida la visita por su parte ya habrá momento para hacerlas). Agustín es de Salamanca pero habitual también de iniciador de Madrid. Viene a Madrid puntualmente para reunirse con clientes y posibles colaboradores además de a los eventos. Como siga así va para convertirse en otro emprendedor en serie. Con personas así que no paramos de hacer cosas espero que no quede la duda de que el mundo está cambiando ;), cada día.

La sesión la mantuvimos entre Fede, Agustín y yo, el contenido fue muy variado, basándonos en esta ocasión en un modelo coworking de intercambio, fue principalmente: posicionamiento innovador que le pedimos por sorpresa a Agustín ;) y una sesión intensa de brainwriting y posterior brainstorming hacia su nuevo proyecto: desclasifica.

Empezamos aportando un feedback a una versión alfa del logo que había traído Fede para klinny. Era un trébol en forma de k de klinny, que a su vez haría de favicon, Fede despertó su lado creativo con su propuesta, muy buena esa, pero con el feedback de garage comprendió que tenía que ser un trebol totalmente diferente, único, que le identificara. Entonces empezaron a llover las propuestas: Qué si podía ser algo de toda la vida pero dándole una transformación totalmente diferente, que sí el trebol era símbolo de buena suerte pero no se pretendía a dar entender solamente eso, y así una tras otra, hasta que transmitiera sensación de olor perfumado. Y entonces surgió la propuesta coworking de Agustín que propuso ayudar con el logo de klinny.

Después pasamos al posicionamiento, estuvimos trabajando sobre varias técnicas como landing pages, smo y un ligero repaso sobre los sitemaps. Para aplicarlos tanto en klinny como G30.

Sobre desclasifica salieron varias ideas repentinas e improvisadas:

La primera y nada más comenzar Agustín a contarnos sobre su nuevo proyecto: pitidos con distintas intensidades según el acercamiento de personas al servicio que presta desclasifica, llega la ubicuidad sonora ;). Queda poco explicado pero una vez que Agustín manifieste su proyecto todo se entenderá mejor.

Y sobre el modelo de negocio, le aportamos un posible mercado muy interesante y aún poco descubierto: los pisos compartidos, acompañado de un modelo en 2 cosas muy simples: un servicio bisms(micropago doble), mediante un sms bidireccional, para concertar las visitas in situ, al instante y después una vez visto el piso un pago por acción, a través de un muy pequeño contrato para cerrar y sustituir un acuerdo verbal(como se hace hasta ahora) entre personas que comparten pisos, posiblemente con tractis, donde como se ve Garage30 siempre anda buscando alianzas entre proyectos.

Me quedo con una frase de Agustín que dijo: “Pero que felices que somos haciendo lo que nos gusta” y otra de Fede “Somos más productivos cuando nos encanta lo que hacemos“. Agustín le pareció muy buena y productiva la tarde pero que el mismo os cuente en su blog.

Seguimos haciendo coworking, hasta pronto.

Zemanta Pixie