Juventud CON Futuro

por carlos mirete y guardado en: Brainstorming, Emprendedores, social, 22 Junio 2011

Tengo especiales ganas de escribir esta entrada. Igualmente, tengo especial miedo de que se malinterpreten mis palabras, opiniones y el sentido de este post, ya que las susceptibilidades que despierta la crítica (en el sentido más positivo del término) hacia los movimientos y movilizaciones ciudadanas le exigen a uno andar -hablar- con pies de plomo.

Quería hablar sobre el movimiento Juventud Sin Futuro, parte esencial de los colectivos cuyas acciones han desembocado en el Movimiento 15J.

Como esto es un Blog sobre emprendimiento, coworking, productividad, trabajo, empleo y todas esas cosas, sobre ello queremos hablar en relación con las propuestas y postulados de esta plataforma.

Nuestra crítica hacia JSF y sus demandas, debe entenderse del todo constructiva. Entendemos lo positivo que hay detrás de que la gente alce su voz y se movilice de para alcanzar sus objetivos y el de hacer lobby o presión al propio sistema político, social y económico. Sin embargo, creo personalmente que esta plataforma nace de acuerdo a unos postulados que, si no son falsos, sí son rebatibles o debatibles y, desde luego, sí me parecen poco prácticos para la propia plataforma, para los jóvenes que se sienten representados en ella y en ella participan y, por extensión, para todos aquellos alineados con esta línea de pensamiento.

Como ya llevo 200 palabrejas y no he dicho nada, en lugar de recrearme en debates aburridos, me gustaría señalar mi opinión sobre algunos de los puntos que recoge el manifiesto de JSF.

La Reforma laboral, que aumenta la temporalidad de nuestros contratos, la flexibilidad laboral y supone la desaparición de la negociación colectiva, convirtiéndonos en trabajadores precarios/as de por vida

Sobre el mundo del empleo, el ser empleado, la crisis no ha traído nada nuevo en relación con esa tendencia empresarial de reducir costes por medio de reducir empleados: para los empresarios, es preferible subcontratar tareas antes que contratar un empleado para ello. Del selfcompany, autoempleo, emprendeduría, etc. se viene hablando largo tiempo.

¿Es eso necesariamente bueno o malo? No es el debate que quiero traer aquí. Pero considero que ello supone un escenario de enormes oportunidades para los jóvenes y para todo aquel que se incorpora al mercado laboral. De igual forma, como dijimos en un post anterior, la clave puede ser la capacidad de adaptación de cada uno a un contexto cambiante y desafiante con la “cultura laboral” que ha sedimentado en nuestro subconsciente personal y colectivo.

La Reforma del sistema de pensiones, que retrasa la edad de jubilación y reduce la cuantía de nuestras futuras pensiones y nos dificulta aún más encontrar un trabajo digno. Todo ello nos plantea un horizonte sin futuro.

La Reforma del sistema de pensiones obedece al hecho de que debe existir un número de gente aportando a los fondos de pensiones en proporción a la población “dependiente”: pensionistas y menores de 15 años. Es una cuestión de sumar y restar personas al tiempo que se suman y restan números (dinero). Todo lo bueno que tienen los sistemas de protección social queda en riesgo ante la ausencia de una aproximación de todos acertada hacia el trabajo y el rol del trabajador y de las entidades que aglutinan a éstos en la conformación de la estructura social que resulta de la implementación de nuestros valores compartidos. Sin entrar en polémicas: este es uno de los grandes retos que tiene Europa por delante. Trabajar más años, es una de las posibles alternativas, pero que la continuidad de nuestros sistemas de protección social exige cambios profundos en nuestras propias sociedades está fuera de todo cuestionamiento.

La mercantilización de la Educación pública, que apuesta por la rentabilidad privada, y no por la formación y el conocimiento. Una universidad de élite para una minoría y fábrica de precarios para una mayoría, con medidas que se concretan en una nueva selectividad que pone trabas al acceso a la universidad y en la degradación de la formación profesional.

Sobre el sistema educativo hablé en la anterior entrada. No tengo más modelo educativo que proponer que el que realmente sirve a las necesidades de cada persona y de todas las que se integran en su contexto social. De acuerdo a mi experiencia, la universidad española, incluyendo a la pública, obviamente, es tan ineficiente en lo que se le supone que debe ser, que considero que el debate no debe ser “mercantilización sí o no”, sino reconceptualizar y reformular ésta manera dramática y profunda. En este sentido, aprecio cierto posicionamiento por la continuidad de un sistema que a mí entender, falla estrepitosamente.

Frente a la salida de la crisis por la derecha, nosotras y nosotros, la generación precaria, señalamos a los culpables y reivindicamos ser escuchados.

Ya se sabe que “cuando todo el mundo es culpable, entonces nadie es culpable.” No considero que optar por una “resolución” basada en un enfoque de derechas o de izquierdas sea la cuestión central. Igualmente, no considero a esta generación una generación precaria, sino todo lo contrario: de una riqueza y un espectro de oportunidades que me producen envidia (sana).

Queremos recuperar nuestra capacidad para ser actores de un motor de cambio, combatiendo un país de precariedad, desempleo y privatización de nuestra educación.

Ya sois (y somos) todos un motor de cambio. Señalar a los culpables de que “ya no supongáis” y supeditar el ser ese “motor” a que esas peticiones se asuman y se integren en la política social, económica y laboral es algo así como cortarse las alas a uno mismo.

La continuación a todo esto, la próxima semana, que todo queda ya largo…

Idea, ejecución… y financiación en el sector Social

por carlos mirete y guardado en: Emprendedores, social, 15 Marzo 2011

Hace poco me presentaba como colaborador en el blog, soy Carlos Mirete y para que me vayáis conociendo, mi sector: en el que trabajo y en el que estoy emprendiendo es el mundo social. Llevo varios años dedicado a la intervención social en colectivos desfavorecidos, en riesgo de exclusión o en necesidad de atención. Concretamente, mis conocimientos y acción se han centrado en el mundo de la gerontología, lo que incluye principalmente a las personas mayores, pero que toca con detalle también la discapacidad y la dependencia. Lógicamente, me he especializado, entre otras cosas, en los usos en que las nuevas tecnologías pueden suponer un impulso a la atención y mejora de las condiciones de vida, el disfrute de derechos y la integración social de estos colectivos. Tras ello, y de forma paralela, me encuentro desenvolviéndome en el uso de herramientas tecnológicas y gestión de contenidos sociales, interactuando con los implicados en el sector social y en el sector tecnológico y de Internet. Todo ello con el objetivo de aportar valor de manera eficiente al mundo que me rodea.

Entre el valor de las ideas y de las ejecuciones sobre el que venimos hablando, hemos terminado de desarrollar un equipo de técnicos y quien os habla un proyecto que, creemos, significa un gran aporte y valor social.

En ello, hemos desarrollado un proyecto de atención innovador, de un alto ratio de efectividad y, creemos, de enorme valor dirigido a los cuidadores familiares de personas con dependencia. Los cuidadores son un colectivo que contempla una especial necesidad de atención por dos motivos: por las dificultades diarias y el enorme riesgo de exclusión al que se exponen y, por otro lado, por la invisibilidad social que atesoran, no existiendo apenas literatura y conocimientos sobre ellos que redunden en servicios, proyectos, programas y políticas de atención.

Ahí es donde entramos el equipo de técnicos y consultores sociales que hemos puesto nuestras cabezas a pensar y, como digo, hemos desarrollado una iniciativa de intervención que, lógicamente, requiere de un acompañamiento financiero.

Los proyectos sociales, dirigidos a generar impactos en personas y colectivos en dificultad, exclusión o vulnerabilidad difieren de las iniciativas lucrativas en muchos aspectos, pero contemplan del mismo modo ítems comunes.

Así, nos encontramos buscando financiación para el proyecto por medio de demostrar la rentabilidad -en términos sociales- que éste traerá consigo. Esto no es cuestión baladí, puesto que poder proyectar el impacto de una intervención en la vida cotidiana de sus futuros beneficiarios  y reducirlo a valores objetivos y cuantitativos que permitan al financiador sopesar su apuesta por el proyecto exige un ejercicio de reflexión agudo.

Y, sin embargo, el valor del proyecto y sus más que previsibles beneficios no garantizan que éste capte la atención y el interés del financiador. Igual que sucede cuando hablamos de iniciativas empresariales.

Y es que, efectivamente, debemos vender un producto. Y es en la presentación de éste donde, además de mostrar el valor que aporta el proyecto, debemos implementar estrategias de venta y comunicación que no difieren en ningún término de las que deben aplicarse en cualquier contexto o escenario de venta y de propuesta. Seguramente muchos de los que nos leéis habréis pasado por ello.

De este modo estamos en ello ahora: preparar la estrategia de venta que nos posibilite generar el impacto deseado en los cinco minutos que nos va a dedicar el posible financiador.

Es en este aspecto, donde hemos identificado que más carencias mostramos los implicados en la formulación del proyecto. Nuestras capacidades y conocimientos técnicos no se corresponden con habilidades y destrezas comerciales proporcionales. Por ello, nos hallamos inmersos en un proceso de consulta de fuentes, debates en el grupo y desarrollo de un guión de venta que posibilite lo siguiente: que alguna carencia en algún elemento del proceso que comprende desde el surgimiento de una idea hasta su puesta en marcha gracias a la financiación conseguida no de al traste con la globalidad de una iniciativa que, entendemos, posee un gran valor. Llanamente: nos encontramos reforzando ese aspecto que genera descompensaciones en el citado proceso de implementación de nuestra idea. Aprendiendo a vender, vaya.

Estas son algunas de las ideas que hemos encontrado buscando por Internet y que nos están ayudando en el proceso de establecer la estrategia y actitud comercial in situ, en el momento de vender la idea a un cliente concreto. No es información concluyente, pero sí nos está aportando ideas y estrategias a la hora de realizar la presentación del producto.

Esperamos que resulten de utilidad a nuestros lectores para hacer una primera toma de contacto sobre esta cuestión cuando tengan la necesidad de mostrar in situ su proyecto a clientes o financiadores:

Cómo vender una idea de forma impactante en Maestros del Web

Casi más importante que la propia idea o diseño es saber proponerla correctamente al cliente. en Desarrollo Web

Tips on how to pitch en Slideshare

The art of the pitching en Slideshare

How to pitch an idea en Scott Berkun

Bajo estas y otras premisas, adaptaremos la estrategia y la presentación a cada financiador habiendo identificado antes características propias de él. Para el caso que ocupa a nuestro proyecto: interés mostrado en el colectivo, ajuste de este proyecto a sus líneas de acción estratégicas, posibilidades financieras, incidencia del problema y presencia del colectivo en su campo de acción desde una aproximación demográfica, etc.

De hecho, y yendo aún más allá, el contenido del proyecto se puede compartimentar en módulos que se ajusten a las características o intenciones del financiador de forma que se implemente parte o partes del proyecto manteniendo un alto ratio de coste/eficiencia.

Y en ello estamos, debatiendo y consultando sobre estrategias de venta. A los que leéis esto, espero que esta experiencia que cuento os sirva. La emprendeduría social tiene sus reglas propias pero también muchos segmentos coincidentes con los restantes tipos de emprendeduría. Si tenéis algo que aportar de acuerdo a vuestra propia experiencia, por favor, no dejéis de comentar.